Las pinturas del castillo de Alcañiz



Pinturas del atrio



Las pinturas del castillo

Fueron realizadas entre finales del siglo XIII y la segunda mitad del siglo XIV. Presentan un enfoque bisimensional que nos da una impresión orientalizante. Las pinturas del atrio son mayoritariamente de tema religioso; las de la Torre del Homenaje son tema histórico (real o fantástico) y las del claustro son de tema funerario.



Pinturas del atrio

“En el muro opuesto a la entrada a la iglesia (paramento oeste) se distinguen tres registros. En el superior se desarrolla un combate entre musulmanes y cristianos. En el intermedio, el Encuentro de los tres vivos y los tres muertos. Y en el inferior, el ciclo de la infancia de Jesús: la escena casi perdida de la Anunciación, la Visitación y la Natividad.” (Folleto explicativo del castillo de Alcañiz)

En la escena del combate destacan los detalles de las vestimentas, armamento y heráldica, que presentan un gran interés.

La escena del Encuentro de los tres vivos y los tres muertos corresponde a la narrativa medieval: trata de la leyenda de 3 jóvenes ricos que, volviendo de caza, pasan por delante del cementerio y se encuentran con sus propios esqueletos; quiere representar lo efímero del mundo, una idea muy viva en Europa después de que su población quedara diezmada por las grandes pestes de 1348. El tema tuvo gran difusión en Francia, Inglaterra, Italia y España. La Danza de la Muerte, también muy en voga en este momento, apunta en la misma dirección.


La batalla entre cristianos y musulmanes. Debajo, la escena de 'Los tres vivimos y los tres muertos'
Detalle de la batalla entre cristianos y musulmanes

“En la pared del fondo (paramento norte) se ven varias escenas distribuidas también en registros superpuestos. Destacan: la Última Cena, Jesús camino del Calvario o Via Crucis, y el Calvario, con el que se cierra el ciclo de la Pasión de Cristo.” (Folleto explicativo del castillo de Alcañiz) 


Conjunto de pinturas: Via Crucis, Calvario, Última Cena y María Magdalena

En la Santa Cena, Jesús con sus manos hace una figura de yoga: el Mudra Chin o mudra del conocimiento.  “Este mudra tiene propiedades en los tres planos. 1) En el plano emocional: ayuda en el flujo de energía corporal para que circule equilibradamente, siendo útil así en enfermedades como los estados depresivos o eufóricos. 2) En el plano mental: fortalece la memoria y estimula la inteligencia. Ayuda a que el cerebro trabaje correctamente. 3) En el plano espiritual: según el hatha yoga, este mudra es tan potente espiritualmente que permite al practicante constante unir su alma al alma de Dios. Esto significa que con este mudra se puede alcanzar la iluminación o despertar de la conciencia." (Cristina López, Ermita de Torre las Arcas)


La Última Cena. Jesús hace con su mano derecha la figura de yoga del Mudra Chin o Mudra del conocimiento. También se hace evidente la presencia de un personaje (¿hombre o mujer?) más cercano a Jesús que el resto.

“A la derecha del muro, junto a la ventana de arco apuntado, se presenta a Santa María Magdalena, figura que posiblemente formaba parte de la escena de las Santas Mujeres ante el Sepulcro.” (Folleto explicativo del castillo de Alcañiz). María Magdalena guarda un recipiente en su mano derecha y mantiene abierta su mano izquierda.


María Magdalena, embarazada, con el recipiente que la tradición asocia al Santo Grial en su mano izquierda

“Debajo del vano se ve la parte superior de un ángel junto a una estructura arquitectónica que se ha identificado con un sepulcro y con la Resurrección de Jesús. Sin embargo, el hecho de que el ángel porte un incensario y la proximidad de una figura oferente podría indicar que esta escena tenga relación con el propio carácter funerario asociado a esta estancia y no exactamente con el tema de la Resurrección.


Posible escena de la Resurrección de Jesús, con el ángel en la parte derecha 

“En la pared de la derecha o de acceso a la capilla (muro este) se desarrolla el ciclo del Juicio Final. Escena presidida por la imagen de Cristo-Juez, flanqueado por diversas figuras. A la derecha del Pantocrátor están representados los que han merecido la salvación y a su izquierda, los condenados al fuego eterno. Muy interesante es la representación de los castigos infernales en la que se acumula un elevado número de figuras y se describen crueles torturas. Una gran figura diabólica que devora una pequeña figura humana se aplica sobre el fuste de la columna situada en el ángulo derecho.

Escena del Juicio Final
Las torturas del Infierno
Más escenas infernales

Un diablo (altura de la pintura: 1 m. aprox.) devorando a un pecador

“También se pueden ver pinturas en la cubierta de esta estancia y en varios elementos arquitectónicos que evidencian una estrecha relación entre las pinturas y el soporte pétreo sobre el que se aplicaron. Es muy curiosa una figura de un musulmán sacando la lengua, situada en uno de los ángulos de la bóveda.” (Folleto explicativo del castillo de Alcañiz)

Musulmán haciendo burla

Raquel Esteban (Heraldo de Aragón, 17 marzo 2024) cuenta que este personaje debe ser Abu Zeyt, el caudillo musulmán rey de Valencia, destronado por sus opositores, que se pasó al lado de los cristianos y se convirtió al Cristianismo. Saca la lengua al diablo, que está enfrente, pues se ha convertido a la verdadera fe. Texto del artículo:
“EL MORO BURLÓN. Hay otra imagen desconcertante en el castillo, que no consigue poner de acuerdo a los especuladores. En este caso, es la representación de un personaje de aspecto árabe: barba afilada, pelo oscuro y rizado, turbante… que se encuentra en el atrio de entrada a la iglesia.
De tamaño bastante grande y visible, ocupa una de las pechinas de la entrada, a la izquierda de la puerta, nada más traspasarla. Y lo más extraordinario es que este moro está sacando la lengua. El gesto burlón por excelencia.
“Es difícil encontrar referencia a esta figura en artículos especializados, en la mayoría de los casos ni siquiera se menciona. Cuando preguntas a los guías, te dicen que fue pintado cerca de la puerta para hacer la burla a los monjes cuando entraban en ese espacio sagrado. ¿Cómo? Esta afirmación podría tener sentido si la figura fuera pequeña, estuviera escondida, como un mensaje oculto, ideado por un artista infiel para reírse de los cristianos… con el riesgo de ser descubierto y ser castigado severamente.
“No, no es posible. La figura es muy grande y está muy a la vista. Sin duda formó parte de un proyecto iconográfico aceptado, en línea con la fe y creencias religiosas de los habitantes de ese espacio.
“Sólo cuando aceptamos que Abu Zeyt es quien está representado en otro lugar del castillo, y comprendemos el enorme impacto que tuvo que suponer para la sociedad cristiana de la época la conversión de un caudillo musulmán a la fe de Cristo, empezamos a sospechar que esta figura de aspecto árabe podría tener la misma identidad.
“Abú Zeyt, después Vicente, vivía y se movía de forma habitual en lo que hoy son las comarcas del Maestrazgo y el Matarraña. Participante habitual en las reuniones y campañas de la zona, colaborador fundamental en la toma de Valencia, amigo de los Calatravos, de los Alagón y del mismo Jaime I, se convirtió en referente como modelo de éxito por su cristianización, y alcanzó la dignidad de ser representado como un personaje muy principal. Sin embargo, eso de que esté haciendo la burla es desconcertante.
“En la iconografía medieval, este gesto aparece como insulto, falta de respeto, desprecio, mofa y desconsideración. No es posible que los maestros permitieran un gesto insultante de un infiel a su religión. Pero todo cambia si a quien va dirigida la burla es al enemigo, ¡al demonio!, pues siguiendo la dirección de la lengua aterrizamos en el muro de enfrente, donde está representado el infierno, como un demonio como líder de todas las agonías y horrores de ese lugar al que van los pecadores, los que no creen en Cristo.
“Zeyt abu Zeyt saca la lengua al diablo, para que todos sepan que ya no está del lado del mal, sino que, por su conversión está en el lado de Cristo, de los buenos; y la iglesia y el castillo son su nueva casa.”

Las pinturas del arco de entrada a la capilla