Románico del Cerrato y los Alcores, Palencia


Dueñas, iglesia de 

Santa María de la Asunción



Un poco de Historia: importante patrimonio arquitectónico


El patrimonio arqueológico de Dueñas es importante: varias villas romanas en los alrededores, el recuerdo del paso del Cid cuando la localidad era señorío del Campeador, el Convento de San Agustín y el Monasterio de San Isidro, la plaza de España (el palacio de los Buendía), la ermita de Cristo y la iglesia de Santa María de la Asunción.


La iglesia. Dueñas cuenta con un patrimonio arquitectónico muy importante.

En la Edad Media, Dueñas era cabeza de un arciprestazgo que incluía a varias localidades del entorno. El peso histórico de la localidad fue muy relevante. La iglesia de Santa María tenía un cabildo (comunidad de eclesiásticos) formado por 12 beneficiarios de preste (cargo eclesiástico por el que se disfrutaba de una renta pero no se ejercían funciones religiosas), 4 diáconos, 3 subdiáconos y graderos (que sólo habían recibido las órdenes menores).


Portada

Este cabildo estuvo durante varios siglos enfrentado con los monjes de San Agustín por el derecho de entierro (y el dinero que ello generaba) y, sobre todo, por el cobro de los diezmos (impuestos). En 1359 ambas comunidades llegaron a un acuerdo que duró poco, pues en 1407 fue necesaria una sentencia del Papa, que beneficiaba a los monjes. En 1482 aún continuaban las hostilidades. El conflicto estalló de nuevo en 1796, cuando se derogaron las exenciones de diezmos y San Agustín reclamó sus derechos adquiridos en el acuerdo de 1359.

En el siglo XVI, Dueñas fue visitado en varias ocasiones por Carlos V y por Felipe II.


Cartel informativo: “La edificación de la iglesia de Santa María de la Asunción comenzó en el siglo XIII, por lo que una parte del templo corresponde a un románico tardío, aunque el templo ha sufrido sucesivas reformas a lo largo de la historia.


La torre. La iglesia tenía un cabildo, que estuvo enfrentado durante siglos con los monjes del monasterio de San isidro


El templo: el número áureo


La iglesia data de finales del siglo XII en estilo románico tardío en transición al gótico, con sus arcos ojivales y bóvedas de crucería. En 1948 sufrió un importante incendio y la restauración del edificio no acabó hasta 1951.

El templo consta de 3 naves de 35 metros de longitud por 21 metros de ancho. La relación entre ambas medidas es 1,6, el número áureo.


EL NÚMERO ÀUREO

El número de pétalos de la mayoría de las plantas es 3, 5, 8, 13,21, 34, 55 ó 89. Los números que se encuentran en las plantas -no sólo los concernientes a la cantidad de pétalos, sino también respecto de otros de sus elementos- presentan regularidades matemáticas. Estos corresponden al comienzo de la serie de Fibonacci.

El número áureo se conoce también como el número de Dios. La proporción áurea se encuentra en la naturaleza (relaciones entre diversas partes de los árboles, en el caparazón del caracol, en los girasoles...) y en figuras geométricas (la Gran Pirámide, el Partenón...). Las figuras que siguen la proporción áurea tienen un carácter estético y místico: crea en el cerebro una sensación de perfección, belleza y trascendencia.


La iglesia data de finales del siglo XII en estilo románico tardío en transición al gótico (foto: Wikipedia)

En los siglos XV y XVI tuvieron lugar importantes reformas, incorporando elementos del gótico flamígero (pórtico) y del estilo renacentista (torre herreriana).

Cabe destacar el Archivo Parroquial. Fue trasladado al Archivo Diocesano de Palencia, siguiendo criterios de conservación y custodia. Contiene una espléndida documentación desde el siglo XVI.

En el exterior, el elemento más relevante es la torre-campanario, de más de 40 metros de altura. Constituye una de las primeras muestras del estilo herreriano en la Meseta Norte. El estilo herreriano se caracteriza por una total austeridad, rigor geométrico y desorden en la edificación; se inicia en el Monasterio de El Escorial y llegó a ser el estilo oficial del reinado de Felipe II. Su nombre se debe a Juan de Herrera (1530-1597), que fue arquitecto del Escorial y uno de los más importantes de su tiempo.

En la cabecera románica se conservan dos de los tres ábsides originales.


Capiteles del exterior, con cabezas humanas


Cartel informativo: “El edificio presenta una planta de tres naves que finalizan en un ábside central poligonal y uno lateral semicircular, ambos con ventanas románicas cegadas. Los ventanales que dan luz al interior de las naves son góticos. La portada principal es una obra del siglo XVI formada por un arco conopial muy moldurado y decorado con filigrana geométrica y vegetal. Junto a ella se levanta una torre formada por cuatro cuerpos.


Capiteles de los ventanales exteriores. En la foto de arriba, un guerrero y un dragón. En el cristianismo tenemos las historias de San Miguel o San Jorge. Para los árabes, comerse el corazón de un dragón volador nos otorga el don de la adivinación y la clarividencia. Un dragón es el guardíán, en el Jardín de las Espérides, de las Manzanas de Oro que proporcionan la inmortalidad y que finalmente Hércules pudo robar. Jasón vence al dragón y así llega a conquistar el Vellocino de Oro. También han de luchar contra su dragón particular Apolo, Cadmo (enseñó a los griegos el alfabeto, la agricultura y el trabajo de los metales) o Perseo. Sigfrido se enfrentó al dragón que guardaba el tesoro de los nibelungos, se bañó en su sangre para hacerse invulnerable, aunque no lo consiguió totalmente, pues una hoja de tilo dejó sin protección un pequeño trozo de su piel.


En el interior, el estilo románico se ha mantenido en la cabecera (presbiterio y ábsides). Los arcos ojivales y las bóvedas de crucería son la muestra de la influencia del estilo gótico. La cúpula y el cimborrio son barrocos del siglo XVII, y la sacristía es del siglo XVIII, neoclásico.

El tesoro de esta iglesia son sus tallas, obra de artistas de gran nivel, como Gregorio Fernández y Diego de Siloé. A destacar el Ecce Homo de este último (1525).


El Ecce Homo de Diego de Siloé, 1525 (foto: Wikipedia)

El Cristo yacente corresponde a la iglesia original. Un sepulcro gótico del siglo XIII pertenece a un descendiente de Fernando III el Santo. Una cruz procesional, ropa eclesiástica y otros elementos completan el fabuloso patrimonio de esta iglesia.


Cristo del siglo XIII (foto: Wikipedia)

Destacamos el retablo de San Ildefonso, renacentista del siglo XVI, y, sobre todo, el del altar mayor, que tiene unas dimensiones de 11 por 7 metros (otra vez el número áureo) y data de comienzos del siglo XVI, con grandes modificaciones posteriores; llama la atención la decoración a base de figuras fantásticas (centauros, sirenas…) en medio de una naturaleza tropical, incluso con representación de piñas, lo que seguramente está relacionado con los descubrimientos que en aquellos momentos se estaban haciendo en América.

Retablo del altar mayor, con unas dimensiones de 11 por 7 metros (el número áureo) y data de comienzos del siglo XVI (foto: Wikipedia)

Retablo del altar mayor. Detalle (foto: Wikipedia)

El Panteón de los condes de Acuña es del siglo XV. Los Acuña fueron los amos de Dueñas en los siglos XV y XVI, residiendo en esta villa.


Sepultura de Fadrique de Acuña V (foto: Wikipedia)

Debido a que el templo corresponde a una fase inicial del gótico, sus constructores aún no tenían los conocimientos suficientes de la nueva arquitectura y nos dejaron serios problemas de estructura: la relación entre las naves y las bóvedas no es correcta, las columnas no son suficientemente anchas y la cimentación fue defectuosa. Ello ha provocado que, con el paso del tiempo, algunos de los muros esté movido hacia el exterior. En la actualidad, se han llevado a cabo diversas obras para corregir estas deficiencias.


Cartel informativo: “El interior aún conserva obras muy significativas entre las que destacan el Retablo Mayor, la Capilla del Santísimo, la Capilla de San Ildefonso, el Altar de la Santísima Trinidad, el Altar de San Isidro Labrador, el Altar de la Virgen de la O, otros retablos, pinturas, esculturas, sepulcros, sillería y la sacristía, donde se emplaza el Museo Parroquial.”