Los Esconjuraderos de la provincia de Huesca
Somontano de Barbastro
Esconjuradero de Adahuesca |
El esconjuradero se halla integrado en el templo, encima de la sacristía. Dado que la iglesia estaba cerrada, tenemos que hacer el estudio a distancia.
Presenta los tres puntos energéticos de Sanación, Menhir y Portal. El punto de sanación está formado por 3 líneas de dragón. El punto de menhir lo constituyen 2 líneas Ley.
Parece que el esconjuradero se halla donde señala la flecha.
Está recorrido por una corriente subterránea de agua, que, como en el resto de casos, seguramente pasa por el punto de menhir.
El nivel energético es el habitual de 273,000 bovis.
Detectamos la presencia de una guardiana de hace 3,200 años, lo que nos hace pensar en la existencia de rituales en este lugar desde esa fecha, por lo menos.
Cartel informativo:
Los esconjuraderos son sencillas construcciones de piedra normalmente ubicadas en lugares cercanos a las iglesias. A veces el propio campanario hace las veces de esconjuradero (…). En Adahuesca está integrado en la propia iglesia, encima de la sacristía. Una de sus fachadas da al oeste, por donde vienen las tormentas veraniegas rebotadas de la Sierra, casi siempre cargadas de “pedrisco”. La finalidad de estos espacios mágicos era la de conjurar o alejar a las pedregadas mediante rituales que incluían oraciones a Santa Bárbara y San Bartolomé, agua bendita, imágenes y cruces y tañidos de campanas… Así se evitaba la ruina de la cosecha. Cuenta la leyenda que tras los oscuros nubarrones se esconden las brujas. Todos conocían su facilidad para convertirse en viento y granizo. Por eso, cuando se acercaba una tronada, el vecino que tenía en casa el “forniello” (cruz de madera) debía avisar al párroco y subir al esconjuradero, donde se iniciaba el ritual para alejar las nubes. Al mismo tiempo, los lugareños colocaban en las ventanas cuchillos y tijeras apuntando al cielo, prendían velas o sacaban a la plaza las reliquias de las Santas Nunilo y Alodia en un intento de deshacer la tormenta. No siempre lo conseguían porque en la zona vivían brujas muy poderosas, como Juan Bardaxí, que urdían mil y un hechizos en los aquelarres que celebraban en el Monte Asba. |