SIGÜENZA


Castillo


Encontramos testimonios de la presencia humana en Sigüenza en tiempos de los celtíberos, con la tribu de los arévacos, alrededor de 500 años a.n.e. Posiblemente entonces en el territorio que actualmente ocupa el castillo había una torre de vigilancia, dada su posición estratégica y el amplio dominio visual que ofrece sobre la zona. Los romanos hicieron de Sigüenza un núcleo poblacional importante como lugar de paso y, seguramente, como en el caso de los celtíberos, utilizaron el lugar del actual castillo como torre – vigía. También está documentada la presencia de los visigodos y, finalmente, los árabes hicieron de Sigüenza un reducto militar, con su correspondiente castillo, que defendía la frontera de la Marca Media. Este es el origen de la fortaleza que nos ocupa, aunque no quedan restos de su pasado musulmán.


El castillo, hoy Parador Nacional


LOS ARÉVACOS 


Los arévacos fueron el pueblo celtibérico más poderoso de la Península. Ocuparon amplios territorios de la Meseta Central. Se distinguieron por su heroica resistencia a los invasores romanos, particularmente en las llamadas guerras numantinas y en la defensa de Numancia.

Vivían en grandes castros y ciudades amuralladas. Era una sociedad con fuertes diferenciaciones sociales y muy militar, en que cobraron justa fama su caballería y sus espadas, que fueron adaptadas por los romanos.

Vivían de la ganadería, la agricultura de secano y la metalurgia del hierro. Su religión se basaba en el culto a las fuerzas de la naturaleza y los astros. Practicaban la exposición de los cadáveres de los guerreros muertos, ya que creían que los buitres que devoraban estos cuerpos llevaban su alma al Más Allá en el cielo.


Los castellano -leoneses conquistaron Sigüenza a los musulmanes en 1124. Las tropas cristianas iban dirigidas por Bernardo de Agén (c. 1080-1152), arzobispo de Toledo. En León reinaba doña Urraca, la hija de Alfonso VI. A partir de entonces, Sigüenza se convirtió en el núcleo repoblador de estas comarcas, llegando a ser una de las plazas más importantes de Castilla -León. En efecto, en estos momentos Sigüenza era una ciudad de gran valor estratégico, al estar situada entre los reinos de Castilla y Aragón.

Tras la conquista cristiana se llevaron a cabo importantes modificaciones. Se levantó una muralla exterior, con puente levadizo. Las reformas más importantes se produjeron en los siglos XIV al XVIII. A comienzos del siglo XIX, con la Guerra de la Independencia, el castillo sufrió grandes destrozos a cargo de las tropas francesas. Igualmente se vio muy afectado por la guerra civil 1936-1939. Actualmente, desde 1972, es Parador Nacional de Turismo.



Los castellano -leoneses conquistaron Sigüenza a los musulmanes en 1124.


El edificio fue un castillo -palacio, residencia de los obispos hasta el siglo XIX, de forma que la historia de Sigüenza aparece íntimamente ligada a sus obispos. En 1138 el monarca concedió a los obispos el señorío civil sobre la ciudad. Es el único castillo español que ha servido de residencia de estos altos dignatarios eclesiásticos y, como tal, era conocido como ‘la ciudad de los cien obispos de armas tomar’. Por otra parte, el castillo también sirvió de lugar de aojamiento de los reyes de Castilla a su paso por la ciudad .

En 1298 el castillo fue asaltado por los partidarios de Alonso de la Cerda, en la guerra civil castellana en la que esté personaje le disputaba el trono a Fernando IV (1285-1312). La reacción del obispo García Martínez obligó a los asaltantes a marchar de Sigüenza. Las tropas del obispo habían quemado las puertas del castillo con una cuba untada de tocino y así pudieron acceder al interior. Pocos años más tarde, el obispo Simon Girón de Cisneros construyó una nueva puerta con dos torres a los lados, que es la que da a la ciudad.


El edificio fue un castillo -palacio, residencia de los obispos hasta el siglo XIX, de forma que la historia de Sigüenza aparece íntimamente ligada a sus obispos.


En 1355 Pedro I tomó el castillo, desterró al obispo y encarceló a su esposa Blanca de Borbón, para evitar que se aliase con los nobles sublevados contra el monarca. Doña Blanca, con 16 años, quedó presa en el castillo durante 4 años, de 1335 a 1339. A los 22 años fue asesinada por orden de su marido, abriendo la leyenda que aún perdura en nuestros días. 

El obispo Fernando Luján (1449-1465) decretó que todos los habitantes de Sigüenza debían acudir armados a las murallas, ante el toque correspondiente de las campanas. Si no lo hacían, se les confiscaban sus bienes. Eran momentos de tensiones y enfrentamientos con los navarros.

En 1465 se nombró obispo a Diego López de Madrid, pero no contaba con la aprobación papal. Resistió en el castillo durante 3 años. Finalmente, la traición de un criado quebró la resistencia de las fuerzas de Diego López.



Es el único castillo español que ha servido de residencia de estos altos dignatarios eclesiásticos y, como tal, era conocido como ‘la ciudad de los cien obispos de armas tomar’. 


El cardenal Mendoza (1428-1495) fue el iniciador de las grandes reformas en el castillo. El edificio se convirtió de fortaleza en palacio, creando una serie de dependencias, que se han mantenido en el Parador actual.

Tropas de Sigüenza participaron en la toma de Granada (1492). En aquel momento, el castillo podía albergar 1.000 soldados de infantería y 400 soldados de a caballo.

Durante la guerra de Sucesión (1701-1713) el castillo cambió varias veces de manos entre las tropas de Carlos de Austria y los partidarios del futuro Felipe V.


GUERRA DE SUCESIÓN 

Felipe V inauguró la dinastía de los Borbones en España

La muerte sin descendencia de Carlos II está en el origen de esta guerra, que duró de 1701 a 1714. El testamento del monarca español establecía que su sucesor sería Felipe de Anjou, nieto del rey de Francia. La alianza entre este país y España que ellos suponía, desató la alerta de las otras potencias europeas: Sacro Imperio Germánico, Gran Bretaña, Países Bajos, Portugal y el ducado de Saboya. El Sacro Imperio propuso como candidato al trono de España al archiduque Carlos de Austria.

En el interior de nuestro país, Castilla apoyaba a Felipe de Anjou, mientras que la llamada de la Corona de Aragón estaba del lado del archiduque Carlos, pues veía en peligro sus instituciones y leyes propias frente al absolutismo francés.

La guerra se decantó en 1711, cuando el archiduque Carlos heredó el Sacro Imperio Germánico a la muerte de su hermano. Entonces, a la vista de una posible alianza entre el Sacro Imperio y España, se buscó terminar con el conflicto por parte de Gran Bretaña y los Países Bajos.

El Tratado de Utrecht de 1713 y los acuerdos de Rastatt de 1714 acordaron que España perdía sus dominios europeos (Flandes, Milán, Nápoles y Cerdeña) en favor del Sacro Imperio, mientras que Gran Bretaña se quedaba con Gibraltar y Menorca y conseguía mejoras importantes en comercio con América.

En España, los Decretos de Nueva Planta liquidaban las instituciones y fueros propios de la llamada Corona de Aragón y configuraban un Estado fuertemente centralizado.


En 1808, durante la guerra de la Independencia fue ocupado por las tropas francesas, que llevaron a cabo una auténtica labor de rapiña y destrucción, que dejó al edificio muy dañado.


GUERRA DE LA INDEPENDENCIA 


En medio de la guerra de la Independencia, las Cortes de Cádiz de 1812 proclamaron la primera Constitución moderna de España.


La guerra de la Independencia tuvo lugar entre 1808 y 1814. Fue provocada por la invasión encubierta de España por los franceses y la colocación en el trono de España del hermano de Napoleón, todo ello favorecido por las Abdicaciones de Bayona, en las que el monarca español aceptaba todas las condiciones que le imponía el francés.

El Tratado de Fontainebleau de 1807 planteaba la alianza de Francia y España para atacar a Portugal, aliada de Inglaterra. Fue la excusa para la ocupación de nuestro país por los franceses.

El 2 de mayo de 1808 se levantaba el pueblo de Madrid, a lo que siguió una terrible represión. Este fue el inicio del conflicto.

De 1808 a 1812 los franceses conquistaron toda España, a excepción de Cádiz, protegida por la flota inglesa.

Finalmente, en 1814, el desastre del ejército francés en Rusia favoreció la expulsión de los invasores de nuestro país. La guerra de guerrillas y las tropas anglo-portuguesas lo hicieron posible.

Como consecuencia de la guerra de la Independencia, se produjeron dos acontecimientos de gran calado: uno de ellos fue las Cortes de Cádiz de 1812, que constituyen el primer texto constitucional moderno de España; el otro fue la reactivación de los movimientos independentistas en la América Latina.

En las guerras carlistas, que se iniciaron en 1833, el castillo quedó seriamente afectado, teniendo que ser abandonado por los obispos como residencia oficial. Un gran incendio a mediados del siglo XIX acabó por arrasar lo que quedaba en pie. El castillo pasó a ser cuartel de la Guardia Civil, tras un cierto acondicionamiento.


GUERRAS CARLISTAS



El bando carlista estaba formado por sectores rurales, bajo clero y pequeños propietarios.


Las guerras carlistas son una serie de contiendas civiles que se produjeron en España desde 1833 hasta 1876.

En 1830, la Pragmática Sanción eliminaba la ley Sálica (que prohibía reinar a las mujeres) y de esta forma Isabel pudo ser proclamada reina a la muerte de su padre Fernando VII. Pero Carlos María Isidro de Borbón, hermano del fallecido, no estuvo de acuerdo y se proclamó rey.

En el bando isabelino estaban los liberales, la burguesía urbana y altos mandos del ejército. Contaban, además, con el apoyo de Inglaterra y de Francia. Defendían una cierta idea de modernización del país.

El bando carlista estaba formado por sectores rurales, bajo clero y pequeños propietarios. Territorialmente su mayor influencia estuvo en el País Vasco, Navarra, Catalunya y Maestrazgo de Aragón y Valencia. Defendían una España medieval.

Fueron tres las guerras carlistas, que acabaron con la derrota de los sublevados. La primera va de 1833 a 1840, la segunda de 1846 a 1849 y la tercera de 1872 a 1876.


En la guerra civil 1936-1939, los combatientes republicanos se refugiaron en el edificio, que quedó prácticamente en ruinas tras la contienda.

Estamos ante un castillo de grandes dimensiones, uno de los más hermosos de España. Del castillo histórico solo queda la capilla románica, la Portada Nueva y la barbacana.

El edificio estaba rodeado de una muralla con puente levadizo. Un gran patio interior, con un pozo en el centro, servía de refugio a la población en el caso de ataques externos, en una estructura que sigue la de las alcabalas musulmanas. Cuenta la leyenda que un pasadizo secreto unía este pozo con la catedral de Sigüenza.



El fantasma de doña Blanca


Doña Blanca fue asesinada cuando tenía 22 años por orden de su marido, el rey de Castilla.


Blanca de Borbón era sobrina del rey de Francia Su boda con Pedro I sellaba una alianza entre Castilla y la monarquía francesa. El hermanastro del castellano, Enrique de Trastámara, estaba reclamando sus derechos al trono y provocando finalmente una guerra civil en Castilla, de la que saldría triunfante. En este contexto, la alianza entre Pedro I y los franceses adquiría un valor especial para el castellano.

La boda se celebró cuando Blanca tenía sólo 16 años. Pero a los 3 días fue repudiada por Pedro I, que prefirió a su amante María de Padilla. El motivo fue que el rey de Francia no pagó la dote pactada, porque sus arcas estaban vacías.

Doña Blanca fue encerrada durante 4 años en el castillo de Sigüenza, para evitar su alianza con los insurrectos de Enrique de Trastámara. Fue asesinada cuando tenía 22 años por orden de su marido. Aunque su muerte no aconteció en Sigüenza, cuenta la leyenda que su espíritu regresó al castillo y que allí, cada noche, recorre sus dependencias, mostrando en su cara todo el sufrimiento que pareció.


GUERRA DE PEDRO I CONTRA LOS TRASTÁMARA 


Pedro I muere a manos de su hermanastro, con la ayuda de Bertrand Duguesclin


Pedro I (1334-1369) fue apodado “el Cruel” por sus enemigos, debido a los castigos y ejecuciones a los que sometió a los nobles, pero recibió el de “el Justiciero” por su apoyo, para ampliar su base social, a las clases populares y a los burgueses de las ciudades, así como su rechazo a los abusos de los nobles feudales.

En un contexto de crisis económica, con malas cosechas, Peste Negra y los gastos de la guerra contra los musulmanes, los ingresos de los señores feudales se habían reducido notablemente. La nobleza se dividió en varias facciones, todas con el objetivo de tomar el poder y recuperar el nivel de ingresos perdido desatando la crisis sobre las espaldas de las clases populares: los hijos de Alfonso VI (particularmente Enrique de Trastámara), los infantes aragoneses y la reina madre María de Portugal.

En este contexto, su boda con Blanca de Borbón suponía la alianza con Francia y el apoyo del papado y la Iglesia castellana. Pero el repudio de Blanca a los 3 días de la boda porque el rey de Francia no pagaba la dote, le privó de estos aliados tan importantes.

La nobleza utilizó la defensa de Blanca de Borbón como pretexto para oponerse al rey. El Papa mostró su simpatía por la causa de los señores feudales, lo que dio un fuerte impulso al movimiento.

A nivel internacional, su reinado coincidió con la Guerra de los Cien Años. Buscó el apoyo de Inglaterra, mientras que los sublevados tuvieron el de Francia.

En 1369, en el asedio al castillo de Montiel, se llegó a un enfrentamiento personal entre Pedro I y Enrique de Trastámara. Intervino Bertrand Duguesclin, que formaba parte de los ejércitos franceses que apoyaban a los sublevados, y de esta forma Enrique pudo dar muerte a su hermanastro. Se cuenta que en este momento Bertrand Duguesclin pronunció la célebre frase de “ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor”.