Románico de Ágreda y comarca (Soria)



Iglesia de San Juan de la Rabanera, Ágreda

Es una iglesia de origen románico aunque muy reformada en el siglo XVI en estilo gótico y posteriormente barroco. Del Románico nos queda la fachada occidental.

El templo es de planta de cruz latina y una sola nave.

Los capiteles de la portada románica reproducen figuras humanas, aves (quizá arpías) y motivos vegetales, de factura un tanto tosca. Una figura aislada de una persona tocando un cuerno proviene del anterior templo románico.


Los capiteles de la portada románica reproducen figuras humanas, aves (quizá arpías) y motivos vegetales


En el interior se pueden contemplar repetidamente los escudos de los marqueses de Paredes y de la familia Camargo, que fueron los mayores financiadores de la construcción de la iglesia. También, veremos unas tablas con influencia de Miguel Ángel una de ellas, y de la escuela flamenca la otra.


Capiteles de la portada, lado derecho


El nombre de esta iglesia le viene de la procedencia de las gentes que levantaron este barrio, Rabanera del Campo, cuando repoblaron Ágreda tras la conquista cristiana.

La orientación del templo es de 85º, prácticamente a la salida del sol en los equinoccios.


Una figura de una persona tocando un cuerno proviene del anterior templo románico.




Una necrópolis medieval de 47 tumbas

Al lado encontraremos una necrópolis excavada en la roca y utilizada desde el siglo IX (en época musulmana) al siglo XIV, por lo que hay que suponer que aquí hubo un templo anterior al románico. El cartel informativo dice lo  siguiente: “Los restos contemplados son parte de lo que constituyó el espacio cementerial que se extendía por los lados Sur, Este y Oeste de la iglesia de San Juan Bautista, y corresponde a la “collación” o barrio del mismo nombre.

“En la actualidad se pueden observar 25 de las 47 tumbas exhumadas en esta necrópolis rupestre, cuya excavación se efectuó en 1979, 80 y 81 y permitió su datación entre los siglos IX-X para los inicios y el XIV para el momento final. En general se presentan las características habituales para este tipo de enterramientos en el medievo hispano-cristiano.


La necrópolis de tumbas excavadas en roca, contigua a la iglesia, fue utilizada desde el siglo IX (en época musulmana) al siglo XIV


“Se trata de inhumaciones practicadas en la roca que adoptan diversas formas, siendo más en las que el cadáver fue colocado directamente sobre el terreno. El hecho de que las tumbas fueran realizadas en roca caliza blanda, junto a la escasa potencia de la tierra que las cubría y la acción humana posterior, han favorecido el deterioro de la necrópolis.

“Otro aspecto destacable es la continua reutilización de la tumba.

“El difunto era colocado con la cabeza al Oeste y los pies al Este, es decir, “mirando” a Tierra Santa. Lógicamente existen pequeñas variaciones de orientación en función de un mejor aprovechamiento del espacio y la mayor o menor facilidad para trabajar la roca.

“Del análisis de los restos óseos se desprende la existencia en la necrópolis de un porcentaje muy superior de adultos frente a los infantes, así como un mayor número de varones que de hembras. La estatura media estaría alrededor de 160 cm. También se han podido detectar en los huesos importantes deficiencias alimentarias y otras patologías tales como artrosis, abundantes caries y abrasión dental.

“Los materiales hallados son cerámicas, restos de vidrio de carácter religioso, algunas monedas, varios clavos y cuentas de collar, todo ello de cronología bajomedieval y que corresponde a los momento finales de utilización del cementerio.”