Ciudades celtíberos-romanas de Soria



SEGUNDA GUERRA CELTIBÉRICA O NUMANTINA (154-133 a.n.e.)



NUMANCIA, “EL TERROR DE LA REPÚBLICA”. Después de la destrucción de Corinto y Cartago en el 146 a.n.e., la política romana se centró en Hispania, donde le habían surgido dos enemigos muy potentes: de un lado, los lusitanos a partir del 147 a.n.e. -guerra que se acabó con el asesinato del jefe lusitano Viriato- y, a continuación, los numantinos a partir del 143 a.n.e.

A los celtíberos les animaba el hecho de que Viriato estaba derrotando repetidamente a los ejércitos de Roma. Por su parte, los dirigentes romanos en Hispania hacían caso omiso de los acuerdos de paz de Marcelo, pues el Senado lo que buscaba en realidad era la rendición sin condiciones de los hispanos.

Numancia en la actualidad (folleto informativo). Después de la destrucción de Corinto y Cartago en el 146 a.n.e., la política romana se centró en Hispania


Numancia se convirtió en la protagonista de la resistencia hispana ante la invasión romana, de tal manera que los historiadores romanos llamaron a esta guerra “Bellum Numantinum”. Durante 10 años, la expansión de Roma en la Península quedó frenada por la decisión de los numantinos de hacer frente al invasor. Cicerón hablaba de Numancia como “el Terror de la República”. La guerra se desarrolló entre el 143 y el 133 a.n.e. y acabó con la toma y destrucción de esta ciudad.



NUMANCIA PIERDE APOYOS. Las fuerzas que apoyaban a Numancia habían ido disminuyendo conforme pasaban los años. Los romanos iban conquistado cada vez más terreno e iban imposibilitando que a los numantinos se les uniesen combatientes de otras tribus. Las cifras son elocuentes: en el 153 a.n.e. las tropas de Numancia alcanzaban los 20,000 soldados y 5,000 jinetes; en el 143 a.n.e. la cifra era de 8,000 soldados y en el 137 a.n.e. tan sólo llegaban a 4,000 guerreros..



Cerámica numantina. Las fuerzas que apoyaban a Numancia habían ido disminuyendo conforme pasaban los años.

NUEVOS CÓNSULES Y NUEVAS DERROTAS. En el 143 a.n.e. llegó a la península el cónsul Quinto Cecilio Metelo con 40.000 soldados. Tomó varias ciudades, entre ellas Nertóbriga, y cercó Numancia, pero, tras el contraataque numantino, tuvo que retirarse y pasar el invierno en su campamento. Llegó a un acuerdo de paz con los celtíberos, con entrega por parte de éstos de rehenes, ropa, caballos y armas. Pero finalmente, cuando los hispanos se negaron a las entrega de armas, el Senado lo consideró como algo intolerable y las hostilidades se reanudaron.

Para los años 141 y 140 a.n.e. fue nombrado cónsul Q. Pompeyo. Con 30,000 infantes y 20,000 jinetes marchó sobre Numancia, pero fue derrotado por los numantinos primero y luego por los termestinos, ya que se había dirigido a Tiermes buscando una victoria militar que en Numancia parecía imposible.

Casa de Numancia. Los cónsules Metelo y Pompeyo sufrieron grandes derrotas de manos de los numantinos


Cuando se rehizo de la debacle, Q. Pompeyo organizó de nuevo el sitio de Numancia y comenzó a construir una zanja entre el Duero y el Merdancho para cerrar el paso de la llanura oriental y así completar el cerco. Pero los continuos ataques de los numantinos impidieron estas obras e hicieron muchas bajas a los romanos. Finalmente, Q. Pompeyo tuvo que aceptar las condiciones de paz que le impuso el jefe celtíbero Megara, pero, con el pretexto de que iba a ser sustituido por un nuevo general, el romano negó su juramento y pasó la decisión al Senado de Roma.

En el 139 a.n.e. encontramos otra vez a los emisarios numantinos en la capital del Imperio. El Senado se negó a cualquier acuerdo y la guerra se reanudó. Una vez más, un general romano se echaba atrás de los acuerdos pactados y, una vez más, el Senado romano se desdecía de los pactos a que habían llegado sus generales.



NUEVA HUMILLACIÓN PARA LOS ROMANOS: HOSTILIO MANCINO CAPITULA ANTE LOS NUMANTINOS. En el 138 a.n.e. Popilio Lenas volvió de Lusitania y atacó Numancia pero fue derrotado sufriendo graves pérdidas. Su sustituto, C. Hostilio Mancino, con 22,000 soldados, corrió la misma suerte todas las veces que intentó tomar la ciudad. Ante la superioridad militar numantina, C. Hostilio Mancino se retiró de noche hacia el valle del Ebro, pero cayó en una emboscada que le tendieron los celtíberos de Numancia. Se refugió en el posiblemente antiguo campamento de Nobilior, ubicado cerca de Almazán (Soria) y allí capituló a pesar de disponer de 20,000 soldados, mientras que las tropas numantinas tan sólo eran de 4,000 combatientes. Los de Numancia dejaron marchar a todos los soldados romanos una vez firmada la capitulación y exigieron un tratado de paridad de derechos con los romanos.

Era una nueva y tremenda humillación para el orgullo de Roma. El Senado no aceptó la capitulación y decidió entregar a C. Hostilio Mancino a los numantinos. Los senadores interpretaron la capitulación de Mancino como el pacto más vergonzoso firmado nunca.

Moneda celtíbera (Museo de Soria). El cónsul Mancino, con 20.000 soldados, capituló ante 4.000 numantinos.


En el 136 a.n.e. F. Furio Filio llegaba a las puertas de Numancia con un C. Hostilio Mancino vestido únicamente con una túnica y con las manos atadas para ser entregado a sus enemigos. Los numantinos no aceptaron al prisionero, que fue devuelto al campamento romano y de allí enviado a Roma. Tanto Furio Filo como dos dos siguientes generales, Calpurnio Pisón y M. Emilio Lépido ya no corrieron el riesgo de fracasar una vez más en la conquista de Numancia y correr la misma suerte que Mancino y pusieron el foco en la guerra contra los vacceos.







CONQUISTA Y DESTRUCCIÓN DE NUMANCIA



ESCIPIÓN, EL MEJOR GENERAL ROMANO, ES NOMBRADO CÓNSUL PARA CONQUISTAR NUMANCIA. Los numantinos llevaban ya 22 años derrotando a los romanos cuando en el 134 a.n.e. el Senado de Roma designó a Publio Cornelio Escipión Emiliano el Africano Menor con el objetivo de conquistar Numancia y aniquilar la rebelión. Era el mejor general romano del momento, nieto adoptivo del vencedor de los cartagineses, Escipión el Africano, y autor de la destrucción de Cartago.

Floro lo explica: «Numancia, así como en riqueza fue inferior a Cartago, Capua y Corinto, en fama, por su valor y dignidad fue igual a todas, y, por lo que respecta a sus guerreros, la mayor honra de España. Pues, ella sola, que se alzaba junto a un río, en una colina medianamente empinada, sin murallas y fortificaciones, contuvo con cuatro mil celtíberos, durante once años, a un ejército de cuarenta mil, y no sólo lo contuvo, sino que lo golpeó con notable dureza y le impuso infamantes tratados. Por último, una vez que ya hubo constancia de que era invencible, fue necesario recurrir al que había destruido Cartago».

Sección de la muralla de Numancia (cartel informativo). Los numantinos llevaban ya 22 años derrotando a los romanos cuando en el 134 a.n.e. el Senado de Roma designó cónsul a Escipión


Cartel informativo del Museo de Soria: “Los sucesivos generales romanos fueron derrotados, por lo que Roma tuvo que enviar finalmente (134 a.C.) a su militar más famoso, P. Cornelio Escipión Emiliano (denominado “El Africano” por la destrucción de Cartago), que le había proporcionado a Roma el control del Mediterráneo. Escipión llegó a Numancia en octubre de 134 a.C.”

Cartel informativo del Museo de Soria: “Para poner fin a al resistencia de los numantinos, que se prolongaba ya veinte años (desde el año 153 a.C.), Roma envió a su general más famoso, Publio Cornelio Escipión, que llegó a la zona de Numancia en octubre del 134 a.C. Los meses siguientes se dedicó a aislar la ciudad con un férreo cerco, constituido por siete campamentos, levantados en los cerros que rodean Numancia (…) y unidos por un sólido muro de 9 km de perímetro; en las confluencias del río Duero con el Tera y el Merdancho dispuso pequeños fortines con rastrillos. Después de once meses de asedio, Numancia fue arrasada en el verano del 133 a.C.”



NUMANCIA PROVOCÓ EL CAMBIO DEL CALENDARIO, TAL COMO HOY LO CONOCEMOS. Escipión fue nombrado cónsul en enero, de acuerdo con el nuevo calendario romano, lo mismo que se había hecho con Marcelo unos años antes. Las guerras celtibéricas produjeron el cambio del calendario tal como hoy lo conocemos: el problema era que los romanos tenían como comienzo del año el 15 de marzo (Idus de Marzo), momento en que se nombraban los cargos públicos y los cónsules para la guerra en Hispania, pero como las guerras se hacían en primavera y verano y las tropas tardaban 3 meses en ser desplazadas hasta la Península, el tiempo disponible era claramente insuficiente; por ello, la solución fue cambiar el comienzo del año al 1 de enero (Kalendas de enero) a partir del 153 a.n.e.



Casco de guerrero celtibérico. Las guerras celtibéricas produjeron el cambio del calendario tal como hoy lo conocemos

ESCIPIÓN LLEGA A HISPANIA. UN EJÉRCITO DE 60,000 SOLDADOS. No obstante, el Senado romano no mostró demasiado entusiasmo por la empresa que comenzaba. Los senadores no ocultaban su disgusto porque muchos romanos se alistaban en las filas de Escipión, tal era su prestigio y fama, pues temían que faltaran soldados para las otras guerras que tenían abiertas el Imperio. Tampoco le facilitaron toda la financiación que necesitaba, por lo que Escipión hubo de disponer de sus propios fondos y la ayuda económica de los reyes Antíoco de Siria y Átalo de Pérgamo. El general romano manifestó con orgullo que «le bastaba el [dinero] suyo y el de sus amigos» (Plutarco).

Finalmente, Escipión salió para Hispania con 4,000 voluntarios y mercenarios de varios lugares del Imperio. Ya en Hispania, se le unieron 15,000 soldados del rey númida de Yugurta, Macipsa, además de 12 elefantes provistos de arqueros y honderos que actuarían como torres móviles. El reclutamiento se reforzó con mercenarios hispanos (que constituyeron la mayoría de las tropas de Escipión) y así llegó a reunir un ejército de 60,000 miembros. Frente a él, las tropas numantinas sólo llegaban a 4,000 combatientes.

La unidad del ejército romano era la legión, que había sido creada a finales del siglo III a.n.e. Estaba compuesta por 4.200 infantes y dividida en 60 centurias de 60 soldados cada una, agrupadas a su vez en 30 manípulos de 2 centurias cada uno. En la vanguardia se colocaban los velites (infantería ligera con misión de explorar el territorio y hostigar al enemigo) y luego la infantería pesada dispuesta en 3 líneas. A la derecha de la infantería se ubicaba la caballería, compuesta de 300 jinetes, y a la izquierda se situaba la caballería aliada. A todo ello hay que sumar los mercenarios indígenas, denominados como tropas auxiliares, que en el caso de Hispania fueron muy numerosos.

En los soldados de Escipión, los mercenarios hispanos constituyeron la mayoría de las tropas, y así llegó a reunir un ejército de 60,000 miembros. Frente a él, los combatientes numantinos sólo llegaban a 4,000 hombres. (Imagen: Wikipedia)



ESCIPIÓN DISCIPLINA Y MORALIZA A SUS TROPAS. El ejército romano en Hispania estaba muy indisciplinado y bajo de moral, acusando la serie interminable de derrotas de los últimos años. Escipión sometió a sus tropas a una dura disciplina, echó a los mercaderes, prostitutas, criados y adivinos que acompañaban a los militares, vendió los carros y equipajes que consideró innecesarios y prohibió ir montado sobre bestias en los desplazamientos. De esta forma, creó un ejército cohesionado y obediente, acostumbrado a la pelea y al esfuerzo físico.

Antes de llegar a Numancia, arrasó con fuego los campos de los vacceos del Duero Medio, para impedir que el vino y el cereal llegase a la ciudad que iba a ser sitiada. Previamente, confiscó los víveres que le hacían falta. También, sometió a los pallantinos de Camplanio, que estaban acosando a los romanos.

Antes de llegar a Numancia, Escipión arrasó con fuego los campos de los vacceos del Duero Medio, para impedir que el vino y el cereal llegase a la ciudad que iba a ser sitiada (Imagen: Wikipedia)



ESCIPIÓN SITIA NUMANCIA PARA RENDIRLA POR HAMBRE. En octubre del 134 a.n.e. Escipión estaba ante las puertas de Numancia. El plan no era entrar en combate -algo en lo que los romanos habían ido fracasando año tras año-, sino cercar la ciudad y rendirla por hambre. Construyó una muralla de 9 km, con 2,40 metros de ancho por 4,50 metros de alto, con torre cada 30 metros; en las fortificaciones de Peñas Altas dispuso una catapulta cuyos proyectiles alcanzaban con facilidad el recinto numantino causando graves daños; creó dos campamentos principales (uno bajo el mando de su hermano Fabio Máximo y el otro bajo su propio mando) y luego un total de 7 fortificaciones.

Los campamentos y fortificaciones estaban hechos de piedra, al contrario de lo que era habitual en los asedios romanos, en que los materiales empleados eran el barro y la madera. El más importante era el de Peña Redonda, ya que ocupaba una posición más destacada que los otros. Las torres estaban provistas de catapulta y otra maquinaria bélica. Estableció un sistema señales que permitía trasladar rápidamente tropas de un lugar a otro cuando era necesario. Construyó un nuevo foso por encima del anterior y lo fortificó con estacas. Cortó el acceso de los numantinos por el Duero, que era el punto por donde los sitiados recibían alimentos y armas; construyó dos fuertes con vigas a ambos lados del río para impedir el paso, tal como cuenta Apiano: "En estas vigas había clavado espesos chuzos y saetas, las cuales, dando vueltas siempre con la corriente, a nadie dejaban pasar, ni a nado, ni buceando, ni en barco, sin ser visto."

Cerámica celtibérica. El plan de Escipión no era entrar en combate -algo en lo que los romanos habían ido fracasando año tras año-, sino cercar la ciudad y rendirla por hambre.


La mitad de las tropas, unos 30,000 soldados, guardaba la muralla; otros 20,000 estaban preparados para las salidas y acciones rápidas y los 10,000 restantes quedaban en reserva.

Cartel informativo del Museo de Soria: “En vez de entablar batalla, prefirió encerrar a los numantinos y rendirlos por hambre. Los meses siguientes se dedicó a aislar la ciudad con un cerco a partir de dos campamentos, en el Castillejo, al norte, donde se instaló Escipión, y en Peña Redonda, al sureste, donde situó a su hermano Fabio Máximo. A continuación levantó siete fuertes en los cerros que rodean Numancia, unidos por un sólido muro de 9 km de perímetro, reforzado con torres de madera separadas cada 30 m y construidas con dos pisos, el de abajo para catapultas y el de arriba para señales. El muro iba precedido de un foso profundo y una empalizada, aprovechando los ríos y las zonas pantanosas para intensificar la defensa.”

Sólo el jefe Retogenes acompañado por otros 5 numantinos pudo burlar el cerco para pedir ayuda a las ciudades vecinas. Su empresa fracasó por el miedo a las represalias romanas; únicamente Lutia decidió enviar refuerzos, pero el Consejo de Ancianos de esta ciudad -por miedo a la respuesta de Escipión, como el resto de ciudades celtíberas de la zona- avisó al general romano, quien atacó Lutia y cortó las manos a 400 jóvenes.

Los numantinos intentaron en varias ocasiones realizar enfrentamientos abiertos, pero Escipión no respondió a los ataques y mantuvo el asedio.

Interior de casa de Numancia. Los numantinos intentaron en varias ocasiones realizar enfrentamientos abiertos, pero Escipión no respondió a los ataques y mantuvo el asedio.



NUMANCIA SE RINDE. LA MAYORÍA DE SUS HABITANTES SE SUICIDA PARA NO ACABAR COMO ESCLAVOS. Tras 11 meses de sitio, en el verano del 133 a.n.e., Numancia tuvo que rendirse. El hambre quebró la resistencia; las gentes habían llegado a comer cuero, pieles cocidas e incluso la carne de las personas muertas. El jefe Avaros trató de negociar un paz honrosa, pero Escipión exigió la rendición incondicional, ordenando que ese mismo día los numantinos llevasen sus armas a un lugar convenido y al día siguiente se presentasen todos en otro lugar. Los de Numancia pidieron un día más de plazo para poder suicidarse; y así fue, la mayoría de sus habitantes prefirió el suicidio a la esclavitud bajo el dominio del invasor romano; sólo unos cuantos quedaron con vida y fueron esclavizados.

Apiano, recogiendo la información de Polibio, testigo de los hechos, nos dice que, "convenida la rendición, los que tal decidieron se tomaron la muerte cada uno a su manera. Los restantes acudieron en el tercer día al lugar designado" y, ante Escipión, estaban "terribles y de aspecto extraño, con sus cuerpos inmundos, cubiertos de pelo, con sus largas uñas y su suciedad, despidiendo un olor nauseabundo, con sus vestidos andrajosos tan sucios y fétidos como sus cuerpos. Pero su mirada era terrible porque aún se veía en ella la ira, el sufrimiento, la fatiga y el remordimiento de haber devorado a sus compañeros". Petronio dice en el Satiricón que cuando Escipión "entró en la ciudad vio a madres que apretaban contra su pecho los cuerpos de sus hijos medio devorados", y Valerio Máximo, que "se encontraron en la ciudad muchos numantinos que llevaban agarrados en sus manos miembros y pedazos de cuerpos humanos destrozados".

Escipión regresó a Roma y para celebrar su victoria realizó un desfile por las calles de la ciudad con 50 numantinos prisioneros. Numancia fue “destruida de raíz” (Cicerón), y su territorio se repartió entre las tribus que habían sido aliadas de Roma.

Rendición de Numancia. Cuadro de Alejo Vera y Estaca, 1881


LA RESISTENCIA NUMANTINA. La actitud de los habitantes de Numancia, asediados por Escipión, que prefirieron suicidarse antes que caer como esclavos, ha acuñado la expresión “resistencia numantina”. Los propios escritores romanos, como Apìano, Plinio o Floro, quedaron impresionados por lo sucedido en Numancia y fueron los primeros en ensalzar esta gesta heroica de un pueblo en lucha por su libertad. Numancia es la ciudad hispana más citada por los autores romanos, más de 300 veces por 22 escritores.

Miguel de Cervantes escribió “El cerco de Numancia” en 1585. Durante la Guerra de la Independencia se reavivó el mito, y se plasmó en casos como los asedios de las tropas invasoras a Cádiz y Zaragoza.

Numancia es el paradigma de resistencia contra el opresor. Pero, para ser justos, no hay que olvidar a otras ciudades y otras tribus peninsulares que lucharon hasta el final con igual heroísmo y resolución: los lusitanos, Calagurris, Estepa, las tribus cántabras… En todo el Imperio, los romanos no encontraron otro territorio en el que sus gentes mostraran tal decisión de lucha por su libertad.

Cartel informativo del Museo de Soria: “Después de 11 meses de asedio, en el verano del 133 a.C. los numantinos supervivientes rindieron la ciudad, que fue arrasada, “destruida de raíz” dice Cicerón, y repartido después el territorio numantino entre los pueblos inmediatos aliados de Roma. De los numantinos que entregaron al ciudad, algunos fueron vendidos como esclavos y unos 50 fueron llevados a Roma para formar parte del desfile triunfal de Escipión, celebrado en el año 132 a.C.

Esta gesta y lucha por la libertad de un pueblo impresionó tanto a Roma que los escritores romanos posteriores mostraron su simpatía por los numantinos y llevaron hasta la exaltación su heroísmo.”

Rendición de Numancia. Cuadro de Antonio Guerrero 1802



LA RESISTENCIA HEROICA DE LAS TRIBUS HISPANAS A LA INVASIÓN ROMANA. Para los romanos la guerra contra Numancia había tenido un alto coste: entre 60,000 y 80,000 bajas les infringieron los combatientes numantinos, que tan sólo eran 8,000 al comienzo de la confrontación y 4,000 en sus momentos finales.

La destrucción de Numancia puso fin a las guerras celtibéricas. Queda en el recuerdo para siempre el hecho de que pueblos como los arévacos, vacceos, titos, bellos o lusitanos opusieron una heroica resistencia a la invasión romana.

El gran triunfo de Escipión trajo un periodo de paz hasta el estallido de las guerras sertorianas (82-72 a.n.e.) y posteriormente las guerras cántabras (29-19 a.n.e.)

Espada celtibérica. La destrucción de Numancia puso fin a las guerras celtibéricas. Queda en el recuerdo para siempre el hecho de que pueblos como los arévacos, vacceos, titos, bellos o lusitanos opusieron una heroica resistencia a la invasión romana.



LOS CAMPAMENTOS ROMANOS. Lo primero que hizo Escipión fue construir una valla que rodeara unas murallas de unos 4 km de longitud. Se necesitaban unas 16,000 estacas, situando una estaca cada 4 por cada metro, además de postes para articular todo el conjunto. En total 36,000 estacas, para cuyo aprovisionamiento fueron empleados 20,000 hombres. Construido el vallado, los soldados pudieron trabajar con mayor seguridad en las obras del de muralla y el foso, que se extendían por un total de 9 km.

1/ CAMPAMENTO DE CASTILLEJO. Ocupaba una posición estratégica y desde aquí fue desde donde Escipión dirigió toda la operación de asedio. Podía contener un total de 5,000 soldados, aunque se cree que nunca superó la cifra de 2,500. De los restos actuales, se puede contemplar todavía una fila de habitaciones y una cocina. También se han encontrado algunas piezas de metal precioso.

2/ CAMPAMENTO DE TRAVESADAS. Tenía la misma estructura que el de Castillejo y Peñarredonda. Nos quedan algunos restos de cuarteles de las tropas itálicas. Abarcaba una superficie de unas 4 hectáreas, mucho menor que otros campamentos.

3/ CASTILLO RIBEREÑO DE MOLINO / VALDEVORTÓN. Es una de las construcciones que cortaban y controlaban el curso del Duero, según cuenta Apiano, ubicado en la confluencia entre ese río y el Merdacho. Contaba con fosos de 3 metros de profundidad y entre 5 y 10 metros de ancho en los lados este y oeste. Su guarnición la constituían unos 400 soldados.

4/ PEÑARREDONDA. En una posición elevada sobre la ladera meridional de Numancia, permitía controlar los movimientos de los sitiados. Contaba con una muralla de 4 metros de ancho, pues era el más fácilmente atacable por los numantinos. Quedan restos de las edificaciones.

5/ LA RASA. Contaba con una muralla de la que quedan restos. Su extensión pudo ser de unas 6 hectáreas. Alojaba a las tropas hispanas en cabañas.

6/ DEHESILLAS. Este fue el mayor de los campamentos, con 14,6 hectáreas. La valla que lo rodeaba tenía unos 4 metros de altura. Edificado en un lugar muy alto, a 1050 metros de altitud y por lo tanto muy defendible. Quedan restos de su muralla.

7/ ALTO REAL. EL campamento dominaba todo el valle del Duero. Tenía una extensión de unas 8 hectáreas.

El cerco de Escipión



NUMANCIA DESPUÉS DE SU CONQUISTA POR ESCIPIÓN. El fin de Numancia no acabó con la resistencia de los pueblos hispanos. En el 114 a.n.e. hubo un nuevo levantamiento de tribus celtíberas y lusitanas; en el 98 a.n.e. los romanas sofocaban la rebelión de Tiermes, en la actual Soria.

Con la guerra civil romana entre Mario y Sila, los celtíberos se pusieron del lado del primero, desencadenando lo que se llamó las guerras sertorianas (82 al 72 a.n.e.). Pompeyo (partidario de Sila) atacó Numancia y Uxama (Osma, Soria) y otras ciudades en el 76 a.n.e. y arrebató a Sertorio (partidario de Mario) el control de la Celtiberia. Al final de las guerras sertorianas, Numancia fue destruida de nuevo.

A partir del siglo III, en plena decadencia del Imperio, Numancia se fue despoblando y ya, en la segunda mitad del siglo IV, quedaba abandonada.

En la Edad Media se borró la memoria de Numancia, hasta que en el siglo XVI Antonio de Guevara localizó la verdadera ubicación de la ciudad, que hasta el momento se dudaba si estaba en la provincia de Zamora.