Románico de los Altos y el valle de Valdivieso, Burgos


San Pedro de Tejada. 

Un poco de Historia: un monasterio del siglo IX



La palabra “Tejada” viene del latín “tegulata”, por lo que San Pedro de Tejada podría indicar que se trataba de un espacio cubierto con tejas, o donde las tejas tuvieron una importancia especial por algún motivo.

Inicialmente, aquí existió un monasterio fundado hacia el 850. Una serie de capiteles mozárabes atestiguan el origen temprano de este cenobio. A caballo de los avances territoriales y de repoblación de la Reconquista que darían lugar a la comarca de las Merindades, los primeros pobladores de estos lugares fueron una serie de eremitas que se instalaron cuevas y abrigos.

Monasterio de San Pedro de Tejada. Inicialmente, aquí existió un monasterio fundado hacia el 850


Según la carta fundacional de este cenobio, recogida en un manuscrito del siglo XVII, eran “los tiempos del rey D. Ordoño de León, y en Castilla dice la escritura que reinaba el conde don Rodrigo…”, que sitúa en el 811, lo que es improbable porque tales monarcas son posteriores a esta fecha. También mantiene este documento que una parte de los clérigos eran monjas, de lo que no hay constancia alguna. Parece ser que la comunidad primitiva la componían 33 eclesiásticos y que su abad se llamaba Rodanio.

San Pedro de Tejada fue uno de los primeros monasterios de las Merindades. Tan sólo la iglesia ha llegado a nuestros días. El monasterio expandió el estilo románico por estas comarcas, como se aprecia en varias iglesias, que siguen sus patrones constructivos y que fueron fundadas por los monjes de San Pedro de Tejada a partir del siglo IX.

Las Merindades

Las Merindades es una comarca burgalesa, origen de Castilla: la Siete Merindades dieron lugar al condado castellano.

Este territorio estuvo habitado por las tribus de los cántabros y los austrigones en la España pre-romana. Tras la caída del Imperio Romano, formaría parte del Ducado de Cantabria hasta ser ocupada por los musulmanes en el siglo VIII. La Reconquista se inició pronto, de forma que en el siglo IX ya aparece el nombre de "Castilla". La tradición nos habla de Fernán González como vertebrador político de la región, pero no parece que ello obedezca a la realidad. De nuevo la leyenda nos cuenta que aquí nació la institución de los Jueces de Castilla en el siglo IX. El momento de mayor esplendor es el siglo XI, con el monasterio de Oña, que se convierte en el primer panteón real de Castilla. 


Músico (canecillo del exterior de San Pedro de Tejada)


Este monasterio fue durante mucho tiempo sede episcopal, hasta que pasó a depender en el siglo XI del del San Salvador de Oña, situación en la que se mantuvo hasta la Desamortización de Mendizábal en 1836. En el siglo XI se adopta la reforma cluniacense, cuyo objetivo era la implantación del feudalismo eliminando los restos de matriarcado y paganismo entre las gentes de estas tierras. Asimismo, los cluniacenses de San Pedro de Tejada planteaban la alianza de Navarra y León para repartirse Castilla.



La reforma cluniacense

La reforma cluniacense es un movimiento de renovación eclesiástica que se originó a finales del siglo X en el monasterio de Cluny (Francia) y que transformó la vida religiosa de toda Europa.

Era un momento en que las iglesias y demás centros religiosos normalmente  dependían de los nobles de cada lugar, que nombraban a los abades entre sus parientes y se quedaban con las rentas que exigían a los campesinos. 

La reforma cluniacense trataba de implantar la autoridad de las autoridades católicas en sus centros religiosos y, sobre todo, en el patrimonio que éstos poseían, así como reforzar la religión católica frente a los restos de matriarcado y paganismo que aún pervivían en Europa. En el aspecto religioso, el objetivo era restaurar la vida monástica tradicional, centralizando la autoridad y haciendo cumplir las normas.


Hacia 1180, con el abad Rodrigo, el aumento del patrimonio fue importante, por compra de muchas heredades en el valle de Valdivieso. El monasterio llegó a tener molino de tres ruedas sobre el río Ebro.

En 1255 se unieron las localidades de Arenas y De La Puente, dando lugar con el tiempo a la actual Puente-Arenas. Anteriormente, en 1201, ya apareció documentada Arenas. A partir del siglo XIII el Monasterio de Oña controlaba el valle. Se formó el Concejo de las Merindades de Castilla y sus regidores se reunían bajo la encina de la dehesa de Quecedo.

Decoración de la portada del monasterio. Varias iglesias de la zona fundadas por los monjes de San Pedro de Tejada a partir del siglo IX.


En 1335 se vivía un pleito que se arrastraba desde 1255 entre los clérigos de la comarca y el monasterio por la distribución de los diezmos y demás impuestos feudales, de los que los monjes se querían apropiar. En protesta, los feligreses decidieron no ir a la iglesia de San Pedro de Tejada para asistir a las funciones religiosas en la de Santa María del Puente.

En 1544, en el Cuaderno de Notas de Oña se nos cuenta que el monasterio tenía una renta de 105.000 maravedís, mientras que en 1581 San Pedro de Tejada aún recibía cada domingo y en otras fechas señaladas una torta en reconocimiento de su señorío. Pero el siglo XVII abre una época de crisis muy profunda. Leemos en 1544 en un documento de Oña que “había en Tejada veintiséis casas y familias y al presente tan solo un vecino y este parroquiano de Puente Arenas”, señal de que la iglesia ya no estaba en uso. El 1616 ya no figura la localidad como lugar habitado, aunque el monasterio podía seguir en funcionamiento aunque fuera bajo mínimos. En 1670 se constata que los muros del monasterio estaban medio derruidos y que los monjes se habían trasladado a Oña, aunque seguían percibiendo los impuestos de los campesinos.

Canecillos del exterior. En el siglo XVII se constata que los monjes se habían trasladado a Oña


Se ha buscado una historia que oculta la realidad para explicar el final de la vida monástica en San Pedro de Tejada: “hace mucho tiempo, cuando el valle de Valdivielso estaba poblado por un importante número de agricultores y el monasterio habitado por una comunidad de monjes, sobrevino una epidemia de peste que segó la vida de los lugareños. Los monjes de Tejada bajaron a los pueblos para atender a los enfermos y uno por uno se infectarían y morirían, hasta que el último monje, sintiéndose presa de la mortal enfermedad cavó con sus propias manos su fosa y se acostó en el lecho de tierra hasta que le sobrevino la muerte. Desde entonces ya no hay monjes en Tejada”.

Para intentar enderezar la situación, en 1603 se daba a conocer que San Pedro de Tejada se había hecho con una reliquia de la Vera Cruz. Se suponía que la presencia de esta reliquia traería muchos visitantes cuyos aportes económicos revitalizarían la vida monástica en el lugar. No fue así Esta reliquia quedará sometida a una serie de vicisitudes, hasta que en 1845, tras la Desamortización de unos años antes, pasó a manos privadas.

Cada año, en mayo se celebra la romería de la “Rogativa de Tejada”, con la participación de todos los pueblos del valle. Se buscaba la protección de las cosechas contra los pedriscos. A modo de ejemplo, en la Edad Media, Quintanilla del Valle aportaba 7 reales y 16 maravedís a esta romería.