Daroca y la pintura gótica


El estilo gótico -de influencia francesa e italiana- marca la realidad cultural de Daroca y su comarca, especialmente en lo que se refiere a la pintura sobre tabla, pues en esta zona tenemos una de las mayores y mejores concentraciones de pintura gótica de Europa. Daroca contó con una importante escuela de retablistas; también en las localidades de Langa y Retascón residieron dos talleres de pintura gótica.


Daroca: una de las mayores y mejores concentraciones de pintura gótica de Europa


La ciudad fue un importante núcleo económico, cultural y religioso en la Edad Media y a ella acudieron muchos artesanos y artistas a lo largo de esos siglos. De hecho, era una de las localidades más importantes de Aragón a finales de la Edad Media. Un recorrido por la localidad nos lleva a la Puerta Baja, formando parte de la antigua muralla, al Palacio de los Luna y a una serie de iglesias donde el gótico de los siglos XIV y XV (cuando floreció el gótico en Aragón) luce en todo su esplendor: Santo Domingo, San Miguel o la Capilla de los Corporales de la Basílica de Santa María. En artesanía tenemos los alabastros ingleses y una espléndida colección de orfebrería y piezas textiles.

Parte del patrimonio gótico de esta comarca se guarda en otros museos del país, como el Museo Provincial de Zaragoza, Museo del Prado y Museo Arqueológico Nacional, así como del extranjero (Stewart Gardner de Boston y Museo de San Diego).



Bartolomé Bermejo


Bartolomé de Cárdenas o Bartolomé Bermejo (1440-1501), judío converso,  es autor de retablos muy conocidos, como el de Santo Domingo de Silos y el de Santa Engracia de la iglesia de San Pedro.

Fue el pintor más importante de su época, uno de los grandes genios de la pintura gótica. Nació en Córdoba y se formó en Flandes. De ahí pasó a Valencia y luego a Daroca entre 1470-1474 y 1477, convirtiéndose en el representantes más destacado de la Escuela Aragonesa. Trabajó también en Barcelona, Zaragoza, Soria y Toledo.

El retablo de Santo Domingo de Silos se considera su obra maestra, hoy en el Museo del Prado (1474), de inspiración flamenca y donde destaca la preciosidad de los detalles. Tiene dimensiones 2,42 x 1,30 metros.


El retablo de Santo Domingo de Silos se considera su obra maestra
(foto: Wikipedia)


Con este autor colaboraron en Daroca otros grandes pintores del momento, como Juan de Bonilla, Miguel Ximénez o Martín Bernat.

Cartel informativo: "Bartolomé de Cárdenas, alias el Bermejo, es, para muchos, el pintor gótico más fascinante e importante de la España del último tercio del siglo XV.

"Nació en Córdoba hacia 1440 y en torno al año 1472 se instala en Daroca, donde se casa con la darocense Gracia Palaciano. Aquí, debido al sistema gremial y, posiblemente, a su condición de judío converso, trabajo con pintores como martín Bernat y Miguel Ximénez dejando patente su indiscutible superioridad. En su taller, documentado hasta 1477, se pinta el retablo dedicado a Domingo de Silos, para la iglesia del mismo nombre, y el de Santa Engracia, para la desaparecida iglesia de San Pedro.

"Desde Daroca se traslada a Zaragoza y, hacia 1486 se le documenta en Barcelona, donde pintó su famosa obra, la Piedad Desplà, falleciendo hacia 1501.

"A finales del siglo XIX e inicios del XX empezó a ser reconocido y hoy en día está considerado el mejor pintor del gótico de la Corona de Aragón.

"Su estilo se caracteriza por la precisión y el realismo descriptivo así como la riqueza cromática y alta calidad técnica en el uso del óleo o del temple. Es un maestro del naturalismo en rostros, figuras y paisajes, todos tratados con gran minuciosidad de detalles. Es de los primeros pintores que empiezan a hacer buen uso de la perspectiva.

Aparte de las tablas que, afortunadamente, se conservan en el Museo Parroquial de Daroca, sus obras se guardan en colecciones privadas o en reconocidos museos, como el Museo del Prado de Madrid, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el Museo de Bellas Artes de Bilbao, o los museos de San Diego y Boston en Estados Unidos."



Otros pintores


Enrique de Estencop (segunda mitad del siglo XIV), también conocido como Enrique de Bruselas o el Maestro Anrich, era de origen flamenco. Se le conoce en Daroca en 1372, en las pinturas murales del la colegiata de Santa María, por las que cobró 46 florines de oro de Aragón. Trabajó también en Valencia y Zaragoza.

Martín del Cano en Cubel, Daroca (San Pedro y el retablo de la Virgen), Retascón (junto con el "maestro de Retascón"), Langa del Castillo.

Blasco de Grañén (+1459) en Anento y parte del retablo de Villarroya del Campo. Llegó a ser pintor del rey Juan II.

Juan de Bonilla en parte del retablo de Villadoz y Torralbilla.

Miguel Ximénez en Villadoz, con Juan de Bonilla.


Daroca y su comarca contaron con varias escuelas de retablistas




Características de la pintura gótica


El gótico es el estilo artístico que se extendió por toda Europa occidental desde mediados del siglo XII hasta el siglo XVI, sobre todo en monasterios y catedrales. Es originario del norte de Francia.

En el gótico hay que destacar la importancia de la luz, frente al mundo en penumbra del románico. También se usan materiales brillantes y coloridos (el caso de las vidrieras, por ejemplo), para lograr una combinación explosiva de luz y color.


El gótico es el estilo artístico que se extendió por toda Europa occidental desde mediados del siglo XII hasta el siglo XVI


Coincide con el resurgir de las ciudades, las actividades mercantiles, la presencia de órdenes religiosas (cistercienses, franciscanos y dominicos), órdenes militares (templarios especialmente, y otras). La Orden del Cister impone un estilo que busca la sencillez y la ausencia de la ornamentación románica.

El arco apuntado u ojival, del que se deriva la bóveda de crucería, permitió levantar edificios más grandes y altos que en la época románica. También estas novedades arquitectónicas permitieron la decoración con grandes ventanales y rosetones. Es el triunfo de la luz.

La pintura gótica tiende a destacar la figura humana con realismo, expresando su estado de ánimo, y las escenas con naturalismo (la perspectiva), frente a la simplificación e hieratismo del Románico.

Los retablos fueron la forma de pintura más extendida en Europa en el siglo XV.