Bílbilis, ciudad romana en Calatayud (Zaragoza)
Las termas eran pequeñas porque el agua escaseaba |
Las termas se ubican dentro de la ciudad, con varias cisternas para abastecerse de agua. Constaban de las áreas habituales en este tipo de construcción: calefacción, lugar para dejar la ropa, piscinas de agua caliente y fría, letrinas, etc. Datan de comienzos del siglo I, cuando se acabaron las obras del teatro y del foro, con ampliación unas décadas más tarde.
Estaban decoradas con pinturas de gran calidad, algunas de las cuales se muestran en el Museo de Calatayud.
Con toda seguridad en Bílbilis había varias termas, de las que nos queda como ejemplo sobresaliente de la la ladera del cerro Bámbola.
En época medieval, ya en desuso desde hacía siglos, sirvieron como vivienda, con profundas modificaciones.
Las termas se ubican dentro de la ciudad, con varias cisternas para abastecerse de agua (foto: cartel informativo)
Cartel informativo: “Las termas o baños públicos sorprenden por su reducido tamaño en comparación con las de otros lugares, pero llevar agua a Bílbilis no era sencillo, y éstas la consumían en gran cantidad. Estuvieron rodeadas de tres cisternas que aseguraron el suministro suficiente, pero no abundante. Es un edificio de recorrido simple, por lo que tuvieron que alternar su uso en horarios o días hombres y mujeres, ya que la convivencia única no estaba permitida.
Restos actuales de las termas (foto: cartel informativo)
“Dispusieron de las estancias habituales, además de espacios para clientes y otros reservados para los trabajadores que las hacían funcionar, fueran o no esclavos. Para los clientes, una entrada con el vestuario (apodyterium), dotado de hornacinas para dejar ropa y pertenencias. De allí se pasaba a una estancia con una pequeña piscina de agua fría (frigidarium), seguido de otra templada (tepidarium) y finalmente la sala calefactada por medio de una cámara de calor que recorría bajo el suelo y paredes (caldarium), en uno de cuyos extremos había una gran “bañera” revestida de mosaico, con una masa de escoria de hierro bajo ella para conservar el calor que provenía de un horno (praefurnium) donde se alimentaba el fuego constantemente, para asegurar la temperatura y calentar también un depósito de bronce que contenía agua que pasaba a la “bañera”.
Las termas o baños públicos sorprenden por su reducido tamaño en comparación con las de otros lugares, pero llevar agua a Bílbilis no era sencillo
“En un lateral de esta sala caliente se sitúa una estancia cuadrada, en la que se disponían bancos portátiles a los lados y en el centro se encontraba el vaso de la fuente de piedra (labrum) con un surtidor para refrescarse. Todas las salas estuvieron decoradas con mosaicos hoy desaparecidos a excepción de algunos fragmentos que conserva el Museo de Calatayud.
“Elementos complementario de las termas fueron los canales de desagüe, unas letrinas a la entrada y una sala circular, que fue amortizada por la escalinata de acceso al edificio en algunas de sus varias formas”.


