Bílbilis, ciudad romana en Calatayud (Zaragoza)
Las viviendas se adaptan al terreno |
El trazado urbano se adapta a las diversas terrazas que forman la orografía de la ciudad, con calles empinadas y rampas o escaleras, a diferencia de las ciudades romanas típicas, de esquema reticular.
El tejido urbano es del siglo I, con modificaciones en los dos siglos siguientes y abandono en el siglo III.
En la zona central encontramos casas de gente adinerada (Casa del Ninfeo), mientras que otras se han de adaptar al terreno, a veces aprovechando desniveles (Casa de las Escalaras, Casa de la Fortuna). Algunas disponían de huertos.
El trazado urbano se adapta a las diversas terrazas que forman la orografía de la ciudad
El llamado Barrio de las Termas tenía una ínsula con cuatro casas, con una serie de tabernas (tiendas) en la parte inferior, ocupando una superficie de 73 x 25 metros. Las casas eran de planta itálica con atrio (patio central) y dependencias alrededor: triclinium (comedor), cubicula (dormitorios), cocinas, almacenes, etc., ricamente decorados con pinturas murales, algunos de cuyos ejemplos se exhiben en el Museo de Calatayud.
En las cercanías del foro tenemos el barrio artesanal (fabricación de piezas metálicas, vidrios, productos textiles…)
En los alrededores de Bílbilis se sitúan las explotaciones agrarias que aprovechaban las aguas del Jalón y del Ribotas, tal como nos explican Marcial y otros autores clásicos.
Dependencias, contiguas al foro (foto: Wikipedia)
Cartel informativo: “El recorrido en ascenso desde el barrio central hasta las termas permite al visitante reflexionar acerca de la belleza de la ciudad y el pintoresquismo de su urbanismo, y al mismo tiempo imaginar la dureza de la vida en invierno en plena Celtiberia con las dificultades añadidas de tener que descender a los terrenos de cultivo en los valles del Jalón y el Ribota.
“No obstante, las comodidades y lujos de la administración romana, como estar al día de las modas que llegaban en forma de productos importados (cerámicas, vidrios y otros objetos de lujo), disfrutar del abastecimiento de agua y saneamiento o disponer de mercado propio y de un teatro, hacían la vida más fácil en comparación con oros núcleos de la comarca, que no contaban con estas ventajas. Los bilbilitanos, sin duda, fueron gentes orgullosas de sus orígenes e historia como deja constancia su ciudadano más famoso, el poeta Marco Valerio Marcial, que murió en Bílbilis a su regreso de Roma a finales del siglo I.
“En el camino se puede imaginar cómo fue la ciudad y la vida de sus diferentes barrios, desde las viviendas acomodadas de la zona central a las menos favorecidas de los extremos del Barrando de los Sillares o de las terrazas superiores de Bámbola, por encima de las termas.”
Mosaico en una de las viviendas acomodadas (foto: cartel informativo)
Cartel informativo: “En una zona de la ciudad, al abrigo de la Bámbola, encontramos el edificio de las termas y el barrio que lo rodea. Dos circunstancias hacían de este barrio una zona privilegiada: por un lado, disponía de uno de los edificios singulares, los baños públicos; y por otro, esta bien orientado hacia el mediodía, resguardado de los vientos fríos que llegaban del norte y del oeste.
“La fachada de las termas se abría a una calle porticada con aceras de piedra, pavimento de tierra aprisionada y varias casas de hasta tres alturas que pertenecían a bilbilitanos acomodados.
“El barrio se construyó aprovechando una terraza del terreno que se sujetó mediante gruesos muros de piedra local. El acceso a las viviendas se encontraba en la fachada de la calle principal, mientras que el servicio utilizaba la entrada por la parte superior, en una calle paralela secundaria.
Restos de una vivienda romana
“Las viviendas, por lo general, disponían de espacios comerciales en la planta baja, entre ellos una taberna (cavpona), mientras que en los dos pisos superiores se distribuían las estancias de sus propietarios, cuyos suelos estuvieron decorados con mosaicos de opus signinum y sus paredes revestidas con pinturas, del IV estilo pompeyano.
“Como singularidad, la domus tuvo un baño privado calefactado (balneum), indicativo del estatus de sus propietarios. Es probable que este baño privado se construyera aprovechando las obras de remodelación de las termas que sabemos sufrieron una ampliación importante que modificó parcialmente su circulación.
“Este fue un barrio cuyos habitantes gozaban de buenas vistas al centro de la ciudad y a la zona monumental. Posiblemente sus moradores eran acomodados comerciantes que se beneficiaban del tránsito de visitantes y usuarios de las termas”.



