Bílbilis, ciudad romana en Calatayud (Zaragoza)


            El foro: monumental, 

        para ser visto desde lejos


El foro está situado en la parte alta de la ciudad. Estaba decorado con mármoles, inscripciones y estatuas y contaba de dos pórticos, basílica, curia, templo y una plaza casi cuadrada (48,64 x 44,88 metros). Se comenzó en época de Augusto, se terminó en época de Tiberio, fue financiado por un tal L. Aemilis y fue objeto de modificaciones en tiempos de Trajano. Ocupa un espacio que anteriormente era una zona de viviendas.

El foro está situado en la parte alta de la ciudad (foto:cervantesvirtual.com)


La ceca de Bílbilis esta ubicada en el foro; la ciudad acuñó gran cantidad de monedas en épocas de Augusto, Tiberio y Calígula, lo que refleja la bonanza económica en estas comarcas con estos emperadores, y podemos encontrar monedas de Bílbilis en muchas partes del Imperio Romano. En época indígena también se acuñó moneda, con el típico jinete.

El foro era visible desde la distancia (y, concretamente, desde la calzada de la Via Augusta Emerita) por su monumentalidad y emplazamiento, por lo que es de suponer que era una manera de mostrar la pujanza de la ciudad como Municipium romano.


Cartel informativo: “El foro era el corazón de una ciudad romana, Bílbilis, al alcanzar la categoría de municipio de ciudadanos romanos en época de Augusto (27 a.C-14 d.C), según relata el historiador romano Plinio, ascendió en la categoría administrativa, que ya tenía desde que había pasado de ser un simple poblado indígena a ciudad de derecho latino con la llegada de los inmigrantes itálicos, reflejados en las monedas de esa época de transición.

El foro aglutina las funciones religiosas y, especialmente, las administrativas de la ciudad. Es un conjunto que reproduce muy fielmente el modelo del foro de Julio César y el de Augusto en Roma, repetido en Hispania y otras provincias como modelo oficial, respetando sus funciones y cánones arquitectónicos.



El foro aglutina las funciones religiosas y, especialmente, las administrativas de la ciudad.


Este espacio consta de una gran plaza rectangular porticada por sus laterales, presidida en un lado corto, en orientación norte-sur, por el templo principal, dedicado, en este caso, al culto imperial.

El templo estuvo rodeado por sus correspondientes pórticos en tres de sus lados y elevado sobre la plaza, desde la que se accedía por una escalinata monumental. Tras el templo, del tipo exástilo perípteros sine posticum, se localizaba un jardín sagrado cerrado también por pórticos a modo de paseo cultual,completando el conjunto religioso.

En el lateral estaba el edificio de la curia, al que se podía entrar desde los pórticos del templo o desde la plaza del foro.

Los pórticos de la plaza albergaron dependencias administrativas y comercios, con función de mercado. Disponía de un segundo nivel inferior con criptopórticos de almacenaje, que adaptaban el conjunto al relieve del terreno. En uno de ellos, en la zona oeste, se instaló el taller de acuñación de moneda y en la parte superior, abierta a la plaza, se localizaba la basílica de dos naves donde se impartía justicia.

El foro era el lugar de reunión por excelencia, donde latía el corazón de la ciudad y de la comarca que controlaba. Su pavimento, de losas de piedra blanca, mostraba la riqueza del conjunto. Por su zona oeste comunicaba, mediante escalinatas y terrazas, con la parte superior del teatro, mientras que por el este, en la parte posterior del foro, se situaba la entrada por la que se accedía al resto de la ciudad.


El foro  consta de una gran plaza rectangular porticada por sus laterales, presidida en un lado corto, en orientación norte-sur, por el templo principal, dedicado, en este caso, al culto imperial (foto: cartel informativo)

La plaza estaba adornada con pedestales que sostenían esculturas e inscripciones epigráficas dedicadas por notables de la ciudad a la familia imperial. Uno de los epígrafes fue consagrado al emperador Tiberio por Cayo Emilio, sin duda un potentado local que financió todo o parte del foro por voluntad testamentaria. Hoy forma parte de las colecciones del Museo de Calatayud.

Las columnatas del templo eran de orden corintio, mientras que las de los pórticos de cierre eran jónicas, como solía ser habitual, y, según los restos hallados en las excavaciones, de caliza blanca, seguramente pintadas.

Una gran cisterna sostenía el extremo sur de la plaza, recogiendo las aguas pluviales y las que llegaban del sistema de abastecimiento general.”