Los Esconjuraderos de la provincia de Huesca
Sobrarbe Esconjuradero de San Vicente de Labuerda |
ubicación |
Junto a la iglesia |
punto de sanación y líneas dragón |
Sí, alejado |
punto de menhir y líneas ley |
Sí y 2 líneas Ley |
punto de portal |
Sí, alejado |
corriente de agua |
Sí |
¿coincidencia línea ley y corriente de agua? |
No |
nivel energético |
273,000 bovis |
medidas del esconjuradero |
4 x 4 metros |
¿orientado a los puntos cardinales? |
Sí |
Guardiana |
Sí, hace 3,600 años |
Guardián |
No |
Otros |
Similar a Mediano y Guaso |
El esconjuradero se ubica junto a la iglesia. Es muy similar a los de Mediano y Guaso.
El punto de menhir está en el centro del edificio. Mientras que el punto de sanación y de punto de portal no están en sus inmediaciones, como es lo habitual, pues se ubican a unos 10-12 metros del edificio, algo muy poco frecuente en estas construcciones.
El punto de menhir ésta formado por 2 líneas Ley.
El esconjuradero está cruzado por una corriente de agua subterránea, que pasa por el punto de menhir. La corriente de agua no coincide con ninguna línea Ley.
El nivel energético es de 273,000 bovis, un nivel excepcionalmente alto, como sucede en las otras construcciones de este tipo.
El esconjuradero es un cuadrado de 4 metros de lado, orientado a los puntos cardinales.
Una guardiana desde hace 3,600 años reside en el lugar (Neolítico), lo que indica que aquí se celebran rituales desde, al menos, esa fecha.
En su forma actual, fue construido en el siglo XVI.
El esconjuradero de San Vicente de Labuerda
Cartel informativo:
El esconjuradero. Responde al arquetipo de esta clase de edificios presentes en Sobrarbe (…). Se trata de una construcción popular, de planta cuadrangular, hoy perfectamente rehabilitada, que en el caso de San Vicente se convierte en la puerta principal de entrada al recinto monumental, pues es el paso obligado tanto para acceder a la iglesia como al cementerio. Su función era eminentemente práctica pero, eso sí, relacionada con las creencias populares de épocas en las que se temía la ira del cielo como consecuencia de los actos humanos. Desde aquí s’esconchuraba, es decir, se invocaba a las alturas no sólo para espantar tormentas, sino también para ahuyentar otro tipo de males, como por ejemplo, plagas de langosta o demonios.
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Libro de exorcismos contra demonios y tempestades (fuente: cartel informativo)