Los Esconjuraderos de la provincia de Huesca



Sobrarbe

Esconjuradero de Almazorre






ubicación

Junto a la iglesia, barrio alto

punto de sanación y líneas dragón

Sí y 10 líneas dragón

punto de menhir y líneas ley

Sí y 2 líneas Ley

punto de portal

corriente de agua

¿coincidencia línea ley y corriente de agua?

No

nivel energético

273,000 bovis

medidas del esconjuradero

3,25 x 3,25 metros

¿orientado a los puntos cardinales?

Guardiana

Sí, con 4,200 años

Guardián

No

Otros




Esconjuradero de Almazorre



El esconjuradero se ubica junto a la iglesia, en el barrio alto de la localidad.

Presenta los tres puntos de energía: sanación, menhir y portal. El punto de sanación está formado por 10 líneas de dragón, cifra elevada y que le confiere una potencialidad sanadora muy importante.


El esconjuradero, con su punta protectora en el centro



El punto de menhir está en el centro del esconjuradero y está formado por 2 líneas Ley. Una de ellas cruza el edificio de forma trasversal, desde el ángulo NW al ángulo SE.

El punto de sanación y el punto de portal se ubican fuera del esconjuradero, como es lo habitual.

El punto de sanación se ubica a 1,55 metros de la pared occidental; el punto de portal está 1,50 metros más alejado. Ambos (punto de menhir y portal) están a 2,90 metros de la línea que correspondería a la pared sur.


La bóveda



El esconjuradero está atravesado por una corriente subterránea de agua. Esta vez no hay coincidencia entre la corriente de agua y alguna línea Ley, aunque el agua, como en otros casos, pasa por el punto de menhir.

El nivel energético es de 273,000 bovis, lo que viene siendo normal en estos edificios.


El interior



El esconjuradero es un cuadrado de 3,25 metros de lado, orientado a los puntos cardinales.

Detectamos la presencia de una guardiana de hace 4,200 años, en pleno Neolítico, lo que indica que ésta es una zona ritual al menos desde esa fecha. No hay guardián masculino.

Este esconjuradero se construyó en su forma actual en el siglo XVII y estuvo en uso hasta el siglo XX, en el que todavía se mantenía la costumbre de colocar en el interior del edificio un cirio encendido, dependiendo de si el cielo estaba muy negro y/o el viento soplaba con mucha fuerza.



Cartel informativo:



Un templo contra los espíritus de las tormentas.


Aunque recientemente restaurada, es una construcción que data de tiempos remotos. Es de planta cuadrangular hecha en mampostería con techo abovedado y cubierta de losas. Al este se sitúa la puerta de entrada y una ventana se abre en cada uno de los muros restantes. Antiguamente, el cura sacaba el Cristo procesional de la iglesia, y desde la esconjuradera pronunciaba diversos rezos dirigidos a cada uno de los puntos cardinales para anular las tormentas y evitar que cayera el pedrisco. Al mismo tiempo se hacían sonar las campanas con un toque determinado. También desde allí se bendecían los campos con el fin de obtener buenas cosechas.



Una narración que no recogen los libros


La tradición oral de Almazorre relata que hubo una gran tormenta en el siglo XIX. Como estaba granizando, con el perjuicio que ello suponía para los campos, fueron el cura y el sacristán a la esconjuradera con un Santo Cristo pequeño. Rezaron para detener el pedrisco, pero al ver que continuaba, el cura mandó al sacristán a la iglesia a buscar al Santo Cristo más grande. En el momento en que el sacristán salió de nuevo de la iglesia con el otro Santo Cristo cesó la granizada.



Un tesoro cultural


Actualmente la esconjuradera no tiene ninguna función religiosa, pero forma parte importante del patrimonio histórico. Es una singular manifestación cultural en la que el Cristianismo se funde con la mitología. En unos Pirineos poblados por brujas, genios y diablos, también los espantabrujas en las chimeneas o los amuletos de animales colgados de las puertas protegían de los malos sucesos