Los Esconjuraderos de la provincia de Huesca



Comarca de Sobrarbe

Esconjuradero de Asín de Broto






ubicación

Junto a la iglesia

punto de sanación y líneas dragón

Sí y 5 líneas

punto de menhir y líneas ley

Sí y 2 líneas

punto de portal

corriente de agua

¿coincidencia línea ley y corriente de agua?

nivel energético

273,000 bovis

medidas del esconjuradero

9 x 3,55 metros

¿orientado a los puntos cardinales?

Guardiana

4,600 años, neolítico

Guardián

2,300 años, e.bronce

Otros

Pila agua bendita



El edificio del esconjuradero. La iglesia, al fondo



Ubicado junto a la iglesia parroquial.

Presenta los tres puntos de energía: sanación, menhir y portal. El de sanación está formado por 5 líneas de dragón y el de menhir por 2 líneas Ley.

Una de las líneas Ley coincide con la corriente de agua, lo que también sucede en algunos esconjuraderos.

Los tres puntos están en línea, a 1,65 metros de la pared norte, aproximadamente en el eje central del esconjuradero. De la pared occidental al Punto de Menhir hay 2,10 metros; del Punto de Menhir al Punto de Portal, 2,40 metros y del punto de Portal al Punto de Sanación tenemos 1,50 metros.

El nivel energético es de 273,000 bovis, muy elevado debido a la concentración de puntos energéticos. Recordemos que el nivel de vibración de las iglesias y otros centros sagrados está entre 25,000 y 33,000 bovis. También éste que comentamos es un nivel energético habitual en otros esconjuraderos.

Las dimensiones son de 9 x 3,55 metros, pero una gran parte del edificio es una prolongación del esconjuradero original, alargando las medidas. Las dimensiones del esconjuradero cuando fue construido serían de 3,55 (la pared occidental actual) x 4 metros aproximadamente. En cualquier caso, sería una planta rectangular, a diferencia de los otros esconjuraderos de Sobrarbe, que son cuadrados.

Está orientado a los puntos cardinales, como es normal en los otros esconjuraderos.


Interior del esconjuradero



Presenta dos guardianes: una guardiana (femenino) de hace 4,600 años (Neolítico, una de las dataciones más antiguas que hemos encontrado) y un guardián (masculino) de hace 2,300 años (Edad del Bronce). Esto nos indica que aquí se celebran rituales desde los tiempos de la guardiana, como mínimo. La presencia de un guardián de la Edad del Bronce nos revela que esta cultura otorgó a este esconjuradero un importancia especial. El que haya dos guardianes no es lo habitual; normalmente solo hay uno.


Vista del esconjuradero desde el interior del patio de la iglesia.



Se cree que este esconjuradero fue edificado en el siglo XVI, aunque los documentos del archivo parroquial lo sitúan a comienzos del XVIII y reedificado a finales de este siglo.

En la fiesta de San Pedro, el 29 de junio, fecha muy próxima al solsticio de verano, en este esconjuradero se llevaba a cabo la bendición de ramitas de boj, que luego eran clavadas en los campos para protegerse de la sequía y las heladas. Aparte del claro origen solsticial de este ritual, hay que señalar que el boj, como se mantiene verde a lo largo del año, incluso en invierno, simboliza la resistencia a las adversidades, la esperanza ante las dificultades. Por eso, el plantarlo en los campos es una garantía de que las cosechas saldrán adelante frente a las incidencias del clima.



Cartel informativo:



El “esconjurador” o esconjuradero es uno de los edificios más característicos de Asín. Forma parte del conjunto de construcciones en torno a su Iglesia que, con la casa abadía y el cementerio, crea un recogido patio de modo de atrio.

La iglesia de Asín es construcción del siglo XII con claras ampliaciones en el XVI y posteriores (la ventana que abre al cementerio muestra la fecha de 1740) y el “esconjurador”, aunque no es fácil datarlo con certeza, cabe pensar que sea obra del XVI coincidiendo con alguna de estas ampliaciones, pues ya en esa época hay referencias escritas a este tipo de edificios en la comarca.

(…) Tiene una pequeña pila para el agua bendita y sobre el enfoscado interior aún se puede ver el friso que lo adornaba.

Comparte, por ejemplo, con el de San Vicente, el que sea paso obligado para acceder al recinto de la iglesia y cementerio.

Los esconjuraderos son edificios con una función eminentemente práctica, relacionada con las creencias populares de antaño en las que se temía del cielo como consecuencia de los actos humanos.

En la cultura clásica las inclemencias atmosféricas, que pueden acabar con nuestras cosechas, nuestras casas y bienes, se interpretan como la ira de los dioses. Y también, para el cristianismo, cuando las malas costumbres de los hombres hacen enfadar a Dios puede castigarlas, como en el mito del diluvio universal o las plagas bíblicas.

En muchos pueblos, cuando las oscuras nubes amenazaban con descargar, se subía al campanario y se tocaban las campanas para ahuyentar rayos o pedrisco y esperar a que se abriera el cielo. Pero en Sobrarbe no siempre se creía que era suficiente y, para ese fin, pueblos como Asín tenían su “esconjurador”.

Desde aquí se esconchuraba, es decir, se invocaba a las alturas, y no sólo para ahuyentar las tormentas, según se dice comúnmente, sino también para hacer retroceder otro tipo de males como, por ejemplo, plagas de langosta o, incluso, demonios…

Aún algunos recuerdan ver al cura hisopear con agua bendita a los cuatro vientos mientras pronunciaba una de aquellas retahílas en latín.

Hoy en día, para el día de San Pedro, desde aquí se hace la bendición de términos de Asín, y para la fiesta de San Bartolomé, el 24 de agosto, tiene lugar el tradicional pulseo de la bandera.

Aunque la tradición oral no lo recuerda con total claridad para éste de Asín, se conoce también de algunos de estos edificios su función como depósito de cadáveres. Si alguien moría accidentalmente en el monte o fuera de su casa o no se conocían las causas, el cuerpo a menudo era llevado al esconjurador, donde sólo después de ser bendecida su alma, es decir, tras ser “esconjurado”, podía recibir otros oficios religiosos y sepultura en el camposanto.



Esta costumbre de depositar los cadáveres de las personas que habían fallecido fuera de sus casas o sin saberse las causas tiene sentido en los esconjuraderos. El problema con seguridad es que no se sabía si había muerto en pecado y, por lo tanto, peligraba su vida en el Más Allá y su entierro en lugar sagrado. Si, como decimos, el esconjuradero conecta la Tierra y el Cosmos (el términos religiosos: la Tierra y el Cielo), la permanencia del cadáver en este lugar le comunicaba y le reconciliaba con la divinidad (un equivalente a la Extremaunción) y de esta forma se le aseguraba su permanencia dentro de la religión católica y poder ser enterrado en el cementerio cristiano.