Románico del Cerrato y los Alcores, Palencia


Valoria de Alcor, 

iglesia de San Fructuoso



Un poco de Historia: bajo varios linajes medievales


La villa de Valoria de Alcor fue repoblada en el siglo IX. La primera mención escrita es del 916. Era conocida como “Valle Auria”, lo que evolucionó hacia “Valoria”, añadiendo “Alcor” en el siglo XIV.

La iglesia es del siglo XII. A finales del siglo siguiente llegó a Valoria un grupo de ermitaños que, en el 1400, crearían el Convento de Santa María de Valdebusto.

En el siglo XIV las gentes de Valoria pagaban a su señor anualmente los impuestos de martiniega 450 maravedís, 500 por yantar y 15 cargas de pan; al rey le pagaban monedas y servicios.


La iglesia es del siglo XII. 

En 1441, con la incorporación mayorazgo de Pedro García de Herrera, se acabaron las disputas entre ampudianos y valorianos, teniendo todos derecho a las tierras y a los pastos que estaban en litigio.

En siglos posteriores, se utilizaron piedras de la iglesia de San Fructuoso para construir edificios.

La localidad perteneció a varios linajes medievales ilustres, como los Alburquerque, Téllez de Meneses y otros.


Evolución de la población

(datos aproximados, por la conversión de vecinos en habitantes)


1528,

75 habitantes

1591,

160 habitantes, de los que 150 son pecheros (pueblo llano) y 10 del clero secular; no hay ningún hidalgo.

1712,

70 habitantes, entre los que se incluyen dos viudas y 4 pobres y, aunque no se les considera vecinos, no hay ni mendicantes ni hidalgos.

1768,

875 habitantes, de los que 470 son hombres y 405 mujeres. Hay 3 personas del Real Servicio, 4 beneficiados de la iglesia, y en el convento, 4 individuos, 8 mozos, 4 muchachos y 2 mujeres. Ademas, 3 hermanos de órdenes menores.

Hacia 1850,

250 habitantes y 60 casas de pobre construcción, además de cárcel y de casa municipal. En esta última se ubica la escuela, a la que asisten 20 niños. Recibe la correspondencia desde Ampudia tres veces a la semana.

1900,

408 habitantes

2001,

70 habitantes


A la derecha, animales afrontados. Es la dualidad, la realidad representada como el enfrentamiento de dos elementos iguales, que se oponen y se complementan a la vez. Platón, en la alegoría del carro alado nos presenta a un auriga que conduce un carro tirado por dos caballos. Los dos caballos son idénticos pero uno es blanco y virtuoso y el otro es negro e inmoral. El blanco va por el cielo y el negro por la tierra. La conducción es dura y dificultosa. Nuestra alma tiene estos dos componentes y hemos de saber dirigirla.


El templo: la portada románica


La iglesia es de finales del siglo XII o comienzos del XIII, aunque al haberse encontrados restos prerrománicos del siglo X es muy posible que hubiera un templo anterior. La galería porticada de San Fructuoso estaría ocupada en ese siglo por una iglesia mozárabe prerrománica.

El templo es de nave única, bóveda de cañón y ábside semicircular. Hubo modificaciones en siglos posteriores, especialmente en el XVIII.

En el exterior tenemos una torre de grandes dimensiones.

La portada es románica del siglo XII. Tiene planta rectangular y abarcaba todo lo que hoy es el atrio y la capilla del baptisterio.

Hay otras dos portadas de acceso, que han sido cegadas. La meridional, con capiteles vegetales, y la oriental, con capiteles de aves afrontadas, acantos, cuadrúpedos y cuatro oferentes.

En el alero encontramos una serie de canecillos.

En el interior, en una puerta, vemos la inscripción:

ERA ML CXLVIIII DEDICAVIT EPC (año 1106), que indica la fecha de dedicación del templo.

Destacan los siguientes elementos:

- crucifijo gótico del siglo XIV

- pila bautismal del siglo XVI

- santo obispo renacentista

- retablos barrocos

- sepulcro de caballero

- talla de la Virgen y Niño del siglo XII, hoy en el Museu Marés de Barcelona

- coro del siglo XVII


Interior (foto: Ayto Ampudia)

Cartel informativo: “Declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento. Se trata de un excelente edificio románico de una sola nave, amplio espacio y gran presbiterio. Sus posibles orígenes datan del siglo XII o XIII, aunque se ha podido comprobar tras las obras de restauración llevadas a cabo en 1999/2000 que lo que hasta ahora se creía que era un atrio adosado a la iglesia, es en realidad una iglesia anterior, y probablemente prerrománica, que data del siglo X.

“El pórtico es su elemento característico, habiéndose cerrado en el siglo XVIII. También en el siglo XVIII se remató la torre al gusto barroco, y se ejecutó el segundo pórtico situado al norte. En el siglo pasado se añadió un último tramo de la nave, copiando el modelo de construcción románica.

“Consta de una sola nave que presenta bóveda de cañón, dividida en tres tramos por arcos fajones ligeramente apuntados, que se apoyan sobre columnas de sección semicircular, adosadas al muro y adornadas con capiteles.

“Se remata en ábside semicircular con cuatro pequeñas columnas adosadas. El ábside consta de tramo recto, cubierto con bóveda de medio cañón apuntado y semicircular con bóveda de horno, abriéndose a la nave a través de arco triunfal doblado.

“El pórtico románico, en la fachada sur, ha sufrido importantes reformas, cerrándose sus accesos y arcadas, manteniendo en parte la primitiva bóveda. Posee tres vanos, formados cada uno de ellos por un arco peraltado en el que sobresalen bellos capiteles con motivos vegetales y de aves.

“La torre, de grandes proporciones, tiene acceso a través de la escalera que se desarrolla en torno a la planta, situándose en su parte superior las campanas. Toda la edificación está hecha en fábrica de sillería, y la cubierta es de teja árabe. De su interior cabe destacar la talla de un Cristo gótico (s.XV), dos retablos barrocos, varias tallas policromadas y un curioso sepulcro labrado en piedra”.