San Adrián de Sásabe, Borau (Huesca)



Un poco de Historia


La ermita de San Adrián de Sásabe se encuentra cerca del pueblo de Borau (Huesca). Este lugar fue un monasterio hasta el siglo X y anteriormente parece que aquí se levantaba un templo visigodo. Era la sede del obispo de Aragón (Huesca estaba en poder de los musulmanes) hasta que en 1077 el obispado se trasladó a Jaca.  

Junto con los monasterios de San Pedro de Siresa y Ciella (en el valle de Ansó, desaparecido), el de San Adrián de Sásabe -el más importante de todos en el siglo X- fue la punta de lanza por el que los agustinos organizaban la repoblación de los terrenos recién conquistados a los musulmanes. De hecho, estos monasterios constituían en conjunto una sede itinerante para los obispos aragoneses del momento, tratando de esquivar los ataques militares de los árabes ante la debilidad del condado de Aragón, que en esos momentos estaba dando sus primeros pasos.

San Adrián de Sásabe

En el siglo X, cuando el condado de Aragón pertenecía al reino de Pamplona,  el nombramiento de San Adrián de Sásabe como sede episcopal era el primer paso hacia la reorganización y repoblación de estas tierras norteñas. También influyó la disputa de los ritos: San Pedro de Siresa era un lugar más idóneo y de mayor relevancia para situar allí el obispado, pero se regía por el nuevo rito romano, mientras que San Adrián de Sásabe y en las tierras navarras todavía se mantenía el rito mozárabe.

Se conoce el nombre de cuatro obispos en Sásabe en el siglo X: Ferriolo, Fortuño, Atón y Oriol. Una inscripción en la pared sur dice que “Aquí descansan tres obispos”, haciendo alusión a las tumbas de varios obispos, no encontradas.


La consagración del templo data del 1104. Del monasterio sólo nos queda hoy la iglesia, del siglo XI. No se han encontrado, pues, restos del primitivo monasterio ni tampoco del original templo visigótico.


También en San Adrián de Sásabe se guardó el Grial, antes de su traslado a Jaca y luego San Juan de la Peña. Los obispos de Huesca, huyendo del avance de las tropas musulmanas, se refugiaron en San Adrián de Sásabe y aquí guardaron el Grial que traían de la capital oscense (712-1044). Anteriormente y por poco tiempo, el Grial había pasado por Yebra de Basa y Siresa. En el siglo XV, Martín el Humano se lo llevó a Zaragoza, para luego ir a Barcelona y finalmente a Valencia, donde se encuentra en la actualidad.



Los lugares del Pirineo de Huesca relacionados con el Grial




La construcción del edificio

El terreno sobre el que descansa el templo no es el más indicado para levantar un edificio. Es una zona inestable, a pocos metros del río Lubierre, lleno de filtraciones de agua, y en la confluencia de dos barrancos. Cuando se realizaron las obras de rehabilitación a partir de 1963, el templo estaba anegado de agua, era como una piscina. Nuevamente en 2001 el edificio estaba inundado, por lo que hubo que llevar a cabo obras de drenaje. 

Se da la circunstancia de que para cimentar el templo en el siglo XII se usaron puntales de madera en lugar de material sólido de roca o piedra, que se han de mantener húmedos pues de lo contrario todo el edificio de vendría abajo. Por añadidura, el edificio está a 2 metros bajo el nivel del suelo.

Cualquier otro lugar en las inmediaciones ofrece mejores condiciones para construir un templo. La iglesia de San Adrián de Sásabe se levantó justo en el punto aparentemente menos indicado. De nuevo hemos de referirnos a los lugares sagrados, con alto nivel energético, donde las gentes, desde hace milenios, han acudido a realizar sus ritos. San Adrián de Sásabe (o la iglesia visigótica anterior) simplemente cristianiza un lugar de culto que se debe remontar a  la Prehistoria, un lugar que  las diversas culturas que se han asentado en estas tierras a lo largo de los siglos lo han considerado como sagrado. Por eso la iglesia se levanta en este espacio y no en otro del entorno.

El edificio está en una zona de gran inestabilidad debido a la abundancia de corrientes subterráneas de agua y a dos metros bajo el nivel del suelo





Las leyendas

Un triángulo mágico lo forman San Adrián de Sásabe, San Juan de la Peña y la Peña Oroel. Es el triángulo mágico de las tierras del norte de la provincia de Huesca.

El triángulo esotérico de las tierras de los Pirineos de Huesca, formado por 3 lugares sagrados para todas las culturas desde la Prehistoria.