Románico de la Valdorba, Navarra



Echano, iglesia de San Pedro


Un poco de Historia

Echano aparece documentado por primera vez en Los Cartularios Reales de 1007-1384, donde dice que el rey navarro Teobaldo II concedió en 1264 exención de penas por homicidios involuntarios a varios pueblos de la Valdorba.

Todo indica que la iglesia de San Pedro formaba parte de un monasterio, una abadía o del palacio de un señorío. Como palacio aparece documentado en el siglo XVI.  En el siglo XIV la localidad de Echano contaba con 8 fuegos (entre 30 y 40 habitantes), mientras que en el siglo XVI aparece despoblado.

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Iglesia de San Pedro (foto: Wikipedia)


“Echano” significa “casita” o “casucha” en vasco. Por otra parte, Julio Caro Baroja dice que los nombres terminados en “ain” o en “ano” serían la vasconización a través de los siglos de los nombres de legionarios romanos propietarios de tierras cuando dejaban el ejército y volvían a ser campesinos.

En cuanto a Valdorba (valle de Orba), “su nombre proviene de las montañas de Orba, situadas en su límite oriental. A pesar de las leyendas, puede afirmarse que los musulmanes no utilizaron su territorio como ruta habitual de invasiones hacia la Cuenca de Pamplona, porque un tupido bosque mediterráneo de carrascos y encinas hacía muy dificultoso el tránsito” (Gran Enciclopedia Navarra).


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La portada de San Pedro de Echano (foto: wikipedia)





Echano formaba parte de una Encomienda templaria

Algunos autores de prestigio plantean que Echano pudo formar parte de una Encomienda templaria. Rafael Alarcón, en “Ritos y mitos de la Orden del Temple” cuenta que cada año, en Semana Santa, se llevaban a cabo los ritos de “la procesión de los gallos” y “la procesión de los asnos” y que Echano era “un pueblo perteneciente al Temple, desaparecido tras la disolución de la Orden, cuyo único testimonio es su iglesia parroquial románica, hoy convertida en ermita de San Pedro”. Madoz también afirma el origen templario de la iglesia de San Pedro en su ‘Diccionario’.

La presencia en la zona de una localidad llamada Agotemayaga añade nuevos elementos a la investigación. En vasco, “mayaga” significa “lugar en la meseta”; Agotemayaga, pues, significaría “el  lugar en la meseta donde viven los agotes”. Los agotes son un grupo social que ha vivido en zonas de Navarra y País Vasco francés. Se distinguían por saber trabajar la piedra, la madera y el hierro. Durante siglos han sido objeto de la marginación y el desprecio por parte del resto de la población: se les atribuye toda clase de males (que contagian la lepra, herejes…). Estaban obligados a llevar un distintivo en su ropa parecido a una pata de oca. Su origen puede estar en las comunidades cátaras que huyeron del sur de Francia y también en colectivos pertenecientes a gremios medievales que dominaron la construcción de templos y edificios en el Camino de Santiago (los agotes trabajaban la piedra y el hierro) y que estaban muy relacionados con la Orden del Temple.




Echano, iglesia de San Pedro: uno de los templos románicos más bellos

La iglesia data del último tercio del siglo XII, con alguna influencia del Císter y “con un planteamiento arquitectónico semejante al grupo de expansión de Loarre y sus derivaciones navarras de Azuelo, Olleta y Cataláin, aunque en Echano, a pesar de tener indicios de preparación para recibir el cimborrio, por razones desconocidas no se elevó” (Catálogo Monumental de Navarra).

En los primeros tiempos, la advocación fue a Santa María. Una imagen de Santa María, provinente de Echano, se guarda en la parroquia de Oloriz y es la más antigua del valle. La iglesia de San Pedro es una de los templos románicos navarros más bellos, destacando su portada.

El cartel informativo dice lo siguiente: “Se compone de una nave de tres tramos con bóveda de medio cañón apuntado sobre arcos fajones que descansan en columnas con capiteles decorados con temas vegetales, salvo los del tramo próximo a la portada que son historiados. La arquitectura busca conseguir determinados efectos acústicos y lumínicos (luces y sombras) en su interior y exterior.”

La orientación del templo es de 60º aproximadamente, es decir, a la salida del sol en el solsticio de verano.






Interior: dos capiteles

En el ábside encontraremos dos capiteles historiados: en uno de ellos, tres personajes, dos hombres y una mujer; en el otro, un personaje sentado con un libro y dos perros, uno de los cuales sujeta el libro con una pata mientras lo lame.




Capiteles del interior del templo (foto:romanicoaragones.com)




Capiteles del interior del templo (foto:romanicoaragones.com)





Exterior: 37 canecillos representan el número 10, la Tetraktys pitagórica

En el exterior destacan los canecillos. En dos casos reproducen músicos. En un caso, un personaje toca con un arco una vihuela, un instrumento parecido a la guitarra; de origen español, en el siglo XVI, su uso de extendió por toda Europa y América. En otro caso, encontramos un hombre que toca un albogue, un instrumento de viento parecido a la flauta, muy utilizado por pastores y juglares; su nombre proviene del árabe “al-boq” (trompeta o cuerno). La figura del hombre soplando sobre un barril también puede ser la de un hombre tocado un instrumento de aire.

Los canecillos son 37. Si tenemos en cuenta que 3+7=10, habremos dado con un número de gran significación simbólica. El 10 es la Tetraktys para los pitagóricos, pues contiene la misma cantidad de pares e impares (1,2,5,7,9 impares; 2,4,6,8,10 pares), la misma cantidad de primos y compuestos (1,2,3,5,7 primos; 4,6,8,9,10 compuestos) y, además la suma de los cuatro primeros números da 10, 1+2+3+4= 10; asimismo, la suma de los 10 primeros números da 55 (1+2+3+4+5+6+7+8+9+10=55), lo que, a su vez, vuelve a dar 10, pues 5+5=10. En el cristianismo, 10 son los Mandamientos, 10 las plagas de Egipto, 10 los antepasados entre Adán y Noé y entre Noé y Abraham. El  10 es el número de la perfección. Isidoro de Sevilla decía que el 10 era “el primer número... que por ser el primero es un número perfecto”.

Son 6 los canecillos que representan creencias pre-cristianas: la música, la alegría, la fertilidad, la sexualidad… (bebedor del barril/ músico, músico, contorsionista, mujer exhibicionista, hombre itifálico masturbándose con cara de satisfacción).




Canecillos de animales





Canecillos de animales




Canecillos de monstruos





Canecillos de monstruos





Canecillos de monstruos devorando una persona por los pies. De su oído derecho sale una serpiente que ataca al monstruo; del oído izquierdo del monstruo sale otra serpiente más grande que muerde al devorado. En la imagen de la izquierda, otro ser vivo es devorado por un monstruo de grandes dientes.

Un monstruo devorando a un ser vivo simboliza un proceso de iniciación. El proceso de iniciación se realiza a través de la muerte/resurrección del iniciado, que debe morir simbólicamente para renacer como Hombre Nuevo. En el Tíbet, en el rito del 'tchoed' el iniciado invoca a la diosa para que trocee su cuerpo y sea devorado por las bestias y los demonios. En la Edad Media son conocidos los ritos iniciáticos en los gremios de constructores y herreros, así como en ciertas sociedades (los Templarios, por ejemplo).






Canecillos de músicos. EL de la derecha toca con un arco una vihuela, un instrumento parecido a la guitarra; de origen español, en el siglo XVI, su uso de extendió por toda Europa y América. El de la derecha toca un albogue, un instrumento de viento parecido a la flauta, muy utilizado por pastores y juglares; su nombre proviene del árabe “al-boq” (trompeta o cuerno). 





Canecillos de músicos. La figura del hombre soplando sobre un barril también puede ser la de un hombre tocado un instrumento de aire.




Canecillos de personajes. A la izquierda, un hombre masturbándose, con cara de felicidad. Le han "censurado" el pene. El escroto es de grandes dimensiones, con lo que podemos calcular cómo sería el pene. A la derecha, mujer sentada.




A la izquierda, otro hombre masturbándose también con cara de felicidad, igualmente con el pene "censurado" y un gran escroto. A la derecha, una figura geométrica de origen celta.

Este tipo de representaciones se encuentra en muchos templos románicos. El sexo se vive con una naturalidad que la Iglesia se encargaría de liquidar con el tiempo, especialmente a partir del siglo XIII (concilios de Letrán, Lyon…). Todavía pervivían en estos tiempos ritos y costumbres paganos sobre la fertilidad de tierras, ganados y personas, en los que la sexualidad aparece como algo consustancial a la vida, que no sólo no ofende a Dios sino que es una forma de acercase a Él.


Los templos, además de lugar de culto, eran también lugar para todo tipo de celebraciones. En la “fiesta de los locos” y en la “fiesta del asno” las gentes se burlaban de las autoridades; se imitaba a los dioses paganos muchas veces en procesiones yendo desnudos. El día de Resurrección tenía lugar el “Risus Paschales” (risa pascual) en la que el sacerdote contaba historias obscenas y acababa masturbándose delante de sus feligreses o mostrándoles sus genitales. En realidad, se estaba celebrando la llegada de la Primavera.





Canecillos de personajes. Parecen ser de gente de edad. Tristes.




Canecillos de personajes. A la izquierda, un fraile con llave en mano (debe representar algún personaje relacionado con la historia del templo) y a la derecha personaje barbudo.




Canecillos de personajes. Saltimbanqui doblado sobre su cuerpo, a la izquierda; Mujer mostrando su sexo, a la derecha, tallado con gran realismo.