Románico de los Altos y el valle de Valdivieso, Burgos


 

San Pedro de Tejada. 

Una portada de gran belleza


La portada es de una belleza soberbia. En el tejaroz 8 canecillos representan al Tetramorfos. Por encima, tenemos un ventanal polilobulado. Bajo el alero, un friso de Jesucristo y los apóstoles. Y por debajo, a la derecha, león atacando a hombre y, a la izquierda, Última Cena: san Juan, en el regazo de Cristo y Judas traidor a la izquierda robando un pescado, expresión de dualismo.

Los capiteles presentan motivos vegetales.

La portada es de una belleza soberbia

Detalle de la decoración de la portada



Canecillos: los apóstoles y Cristo en el centro. Doce es el número de los apóstoles, de los sabios druidas, de los monjes con que Bernardo funda la abadía de Claravall, las 12 tribus de Israel, los 12 trabajos de Hércules, los 12 meses del año... Los dioses principales asirios, griegos y romanos también eran 12.


Parte izquierda: apóstoles y, debajo, Última Cena con Juan, a un lado, y Judas intentando robar pescado al otro. Es una expresión del dualismo: Angelus Silesius (siglo XVII) dice: "Dos hombres hay en mí: uno quiere lo que Dios quiere; el otro, lo que quiere el mundo, el demonio y la muerte."  Anteriormente,  Tomás de Aquino señalaba: "duo sunt in homine" (dos [realidades] están en el hombre). 

Parte derecha: apóstoles y animal devorando a un hombre. El proceso de iniciación se realiza a través de la muerte/resurrección del iniciado, que debe morir simbólicamente para renacer como Hombre Nuevo. En el Tíbet, en el rito del 'tchoed' el iniciado invoca a la diosa para que trocee su cuerpo y sea devorado por las bestias y los demonios. En la Edad Media son conocidos los ritos iniciáticos en los gremios de constructores y herreros, así como en ciertas sociedades (los Templarios, por ejemplo).