Cantar de los Cantares, poesía erótica en la Biblia
3. Primer encuentro de los amantes |
La amante
Cuando el rey estaba en su diván, mi nardo liberó su fragancia.
Mi amado se parece a un manojito de mirra que duerme entre mis pechos.
Mi amado se parece a un racimo de flores de alheña de las viñas de Enguedi.
El amante
¡Qué bella eres, oh amada mía! ¡Qué bella eres!
Tus ojos son como de palomas.
Mujeres judías
La amante
¡Qué bello y dulce eres tú, oh amado mío!
Nuestra cama es frondosa, las vigas de nuestra casa son los cedros, y nuestros artesonados son los cipreses.
Yo soy la rosa de Sarón y el lirio de los valles.
El amante
Como un lirio entre los cardos es mi amada entre las jóvenes.
La amante
Como un manzano entre los árboles del bosque es mi amado entre los jóvenes. Me agrada sentarme bajo su sombra; su fruto es dulce a mi paladar.
Los amantes se encuentran y se declaran su amor. Ambos destacan la belleza de uno y de la otra. Ella dice que su amante es el rey, que está descansando en una cama (referencia sexual).
Las alusiones a los olores destacan el carácter erótico de la escena. La mirra es un perfume nupcial.
La tierra de Enguedi era una de las más fértiles de Israel, a orillas del Mar Muerto; con ello se quiere simbolizar la capacidad sexual del amante.
“Nuestra cama es frondosa” es una referencia a la cámara nupcial, donde se consumará su amor.
Hay varias metáforas campestres:
- la amante es un narciso y un lirio
- el amante manifiesta que los lirios destacan en medio de los callos, es decir, que su amada (lirio) sobresale por encima de todas las mujeres (cardos)
- la amante compara a su amado con un manzano entre los árboles silvestres (el manzano da fruto; los árboles silvestres no).
- como su amado es un manzano, la mujer quiere descansar a su sombra y tomar de su fruto (referencia sexual).
La amante
Él me lleva a la sala del banquete, y su bandera sobre mí es el amor.
¡Oh, agasájenme con pasas, refrésquenme con manzanas, porque estoy enferma de amor!
Su brazo izquierdo está debajo de mi cabeza y su derecho me abraza.
El amante
¡Júrenme, oh hijas de Jerusalén, por las ciervas y por las gacelas del campo, que no despertarán ni provocarán el amor hasta que quiera!
En la sala del festín, lugar donde se ha de consumar el amor entre ambos, la amante expresa sus anhelos: “estoy enferma de amor”.
El amante pide a las hijas de Jerusalén que dejen descansar a su amada.
Las gacelas y los ciervos simbolizan la gracia y la belleza de la mujer.
